Mientras los resultados divulgados recientemente por un equipo de arqueólogos señalan que hay indicios firmes para asegurar que las ruinas halladas en la selva misionera corresponden a un refugio nazi construido para operar como escondite de jerarcas del Tercer Reich, las apreciaciones científicas no logran corroborar aun el mito sostenido por los pobladores del lugar que asevera que en ese lugar estuvo oculto el criminal de guerra nazi Martin Bormann.
Una investigación periodística había instalado en marzo pasado el caso por el cual tres construcciones hoy derruidas ocultas en una zona inaccesible del parque Teyú Cuaré, a pocos kilómetros de la localidad de San Ignacio, en Misiones, donde la cartelería dispuesta por los guardaparques indicaba que esa ruinas habían sido la guarida de Bormann, quien habría escapado antes de la caída de Berlín, en mayo de 1945.
Los primeros avances encabezados por el titular del Centro de Arqueología Urbana (CAU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), Daniel Schavelzon, indicaron que las tres construcciones levantadas en un sitio inhóspito bien podían corresponderse con el plan orquestado en su momento por la aeronáutica alemana, ante la eventualidad de una derrota en la Segunda Guerra Mundial. El objetivo de ese plan era darle cobijo a los jerarcas del Tercer Reich para lo cual se buscaron sitios alejados de los grandes centros urbanos. En ese sentido, Teyú Cuaré responde a esa condición con un detalle aún más significativo: en torno a las ruinas de tres edificios fueron encontrados distintos elementos de procedencia alemana.
Trozos de vajilla, una fotografía recortada aparentemente de un diario que muestra a un soldado alemán con una cruz svástica tatuada en su brazo y moneda, también de procedencia germana, que fueron acuñadas mucho antes de 1940.
Los hallazgos no permiten aseverar que allí haya estado Bormann pero los indicios permiten inferior y investigadores y legos que no es descabellado pensar que el sitio fue construido para refugio de nazis, a partir de otras consideraciones: la concepción de fortaleza aplicada para los muros de lo que fueron tres edificios y la cercanía con la frontera con Paraguay, como vía alternativa para escapar con rapidez, llegado el caso de una amenaza, de la zona.
Quienes intentaron rebatir la posible presencia de una construcción nazi en la selva misionera trataron de ubicar esas edificaciones en la acción de los padres jesuitas, pero desde el modo de construcción hasta la "edad" de los materiales echan por tierra esa posibilidad.
Shavelzon considera que las construcciones levantadas en Teyú Cuaré bien pudieron haber sido levantadas por nazis con el fin anteriormente apuntado, pero no cree que ese refugio haya sido habitado por jerarcas del Tercer Reich en su huida tras el ocaso de Adolfo Hitler.
Las condiciones políticas en Argentina para mediados de 1945 eran favorables para los militares del Reich que querían poner distancia de la justicia, por lo que aquel eventual escondite no habría sido necesario. Sin embargo, a los habitantes de San Ignacio, la tradición oral les dice que la presencia de Martin Borman en Teyú Cuaré es algo más que una leyenda.