Que el UFC es un deporte para gente ruda, lo sabe todo el mundo. Pero, contrariamente a lo que muchos piensan, se rige por reglas. Y por eso el combate celebrado hace diez días entre Valentina Shevchenko y Priscila Cachoeira generó tanto revuelo
La primera, luchadora de 29 años nacida en Kirguistán y nacionalizada peruana, le propinó 230 golpes a su rival y recibió sólo tres. En el round que acabó con la pelea, el segundo, la comparativa muestra un desigual 217-1.
Las críticas al árbitro Mario Yamasaki fueron unánimes: los propios comentaristas de FOX durante la pelea, los especialistas, los amantes del UFC y hasta el propio mandamás del deporte, Dana White, quien sugirió que no vuelva a dirigir. Todos coincidieron en que debió detener la contienda en el primer asalto, cuando Cachoeira sufrió rotura de menisco y de ligamento en su rodilla.
El árbitro recién dijo basta tras una carnicería en el segundo round. La victoria fue por sumisión después de un ‘mataleón’ (estrangulación trasera). Priscila, que debutaba en la división, recibió una suspensión de 6 meses para que pueda recuperarse de los golpes recibidos.
Las imágenes no lo ayudan demasiado.
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