El hecho de que el actual entrenador de Argentina ponga en duda y hasta juegue a favor de dilatar el armado de una selección local en sintonía con otros intereses, pone en foco las distintas lecturas e interpretaciones de Scaloni y Menotti

Desde el mismo momento en que el Flaco Menotti planteó la necesidad de intentar armar una selección local, el ambiente variopinto del fútbol argentino rechazó de plano esa posibilidad.

Hasta el actual entrenador de la Selección, Lionel Scaloni, pareció relativizar o de máxima congelar el deseo expresado por Menotti, bajándole el precio a ese proyecto y hablando de las dificultades operativas (¿insalvables?) para llevarlo a cabo.

“Si es posible la selección local se hará y si no, no. El calendario está complicado y es difícil. La predisposición de parte nuestra está, pero está complicado”. Estas palabras recientes cargadas de escepticismo que Scaloni reveló frente a la prensa, no dejan de ser llamativas y sorprendentes.

¿Por qué? Porque Scaloni se desmarcó totalmente de Menotti, trazando una estrategia mucho más próxima y funcional con los dirigentes de los clubes que con las necesidades y demandas de las selecciones nacionales.

La pregunta indiscreta y alejada de los tonos políticamente correctos, a esta altura se hace sola: ¿para dónde juega Scaloni? Se supone que tendría que jugar en favor de los intereses específicos de la Selección. Pero las últimas señales que viene dejando por el camino no parecen ir en esa dirección. Como si fuera refractario a sintonizar con el pensamiento que elabora Menotti. Esta es por lo menos la sensación que prevalece. O la sensación que Scaloni se encarga de instalar (aunque quizás no quiera instalarla) con gestos, palabras, silencios y actitudes que delatan que él va por un lado y Menotti por otro.

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En los papeles está claro que Scaloni es el técnico de la Selección mayor y Menotti el director de selecciones nacionales. No hablamos de cargos mayores y cargos menores. Hablamos de funciones distintas pero con un denominador común: ejecutar planes de trabajo a corto, mediano y largo plazo para enriquecer la primera marca del fútbol argentino que es la Selección.

Lo extraño es que si Menotti pide en varias oportunidades que la experiencia de una selección local sea reivindicada para recrear vínculos más potentes y emotivos con los microclimas de afuera y de adentro, desde el mismo seno del cuerpo técnico surja la voz de Scaloni desalentando la idea con argumentos pueriles.

“Está en evaluación y él lo sabe”, dijo Menotti sobre Scaloni. Y en la entrevista que concedió a Diario Popular el pasado 28 de marzo, nos comentó: “Todos estamos evaluados permanentemente: los jugadores, los técnicos, los periodistas... Todos estamos supeditados a esas reglas porque lo que hacemos es una actividad pública sujeta a evaluaciones. Así que no creo que Scaloni se haya sentido afectado por esas palabras”.

La realidad es que hay cosas que no se dicen. Y nadie dice todo lo que siente y piensa. Scaloni no va a confrontar de manera directa con Menotti. Pero a su manera, confronta. Con cierta elegancia, confronta. Con ciertas sutilezas, confronta. Con tiros por elevación, confronta. Y trata de imponer condiciones con los tiempos que le aconseja su prudencia, experimentando sobre la marcha. Hasta incluso en algunas circunstancias, sobreactuando la autoridad que le da su rol.

¿Para qué en la penosa derrota por 3-1 ante Venezuela quiso distinguirse con un esquema inicial de una línea de tres que nunca ensayó y que terminó por desconcertar por completo a los jugadores de la Selección? ¿Qué le quiso mostrar Menotti? ¿Qué él tiene una autonomía de vuelo absoluta? ¿Qué no se deja influenciar por nadie? ¿Qué es un profesional muy entendido en distintos sistemas tácticos? Las respuestas las debería tener Scaloni. Y las dudas, que no son pocas, también.

Que amplios sectores del periodismo hayan bombardeado la iniciativa de ir armando una selección local y la consideren algo inapropiado e imposible de gestionar, es una cuestión que circula por afuera del ámbito donde se toman las decisiones. Lo que no se esperaba es que Scaloni, siendo el conductor de la Selección, haga una especie de lobby virtual en contra de la idea de Menotti.

Como suelen sentenciar los jueces, a confesión de parte, relevo de pruebas. Alcanza con reiterar lo que explicó Scaloni: “Si es posible la selección local se hará y si no, no”.

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