Pasada una semana de 2015, para esta misma época del año pasado los argentinos fuimos protagonistas de una nueva embestida de los grupos económicos contra los intereses del pueblo.
Este hecho, que fue defendido por los medios hegemónicos dio inicio a una serie de predicciones de economistas del establishment. A casi un año de esas declaraciones, podemos poner en duda la 'objetividad' de sus afirmaciones y desnudar la intencionalidad política que busca únicamente generar la profecía autocumplida para instalar un gobierno que defienda los intereses de los grupos económicos.
En este sentido, estos economistas contratados para dar diagnósticos de la realidad, se manifestaron sobre tres variables: dólar (oficial e ilegal), reservas internacionales y el nivel de precios. En ninguno de los casos acertaron y, aun cuando la ciencia económica tolera cierto margen de error, en este caso los errores fueron significativamente groseros.
En relación a la evolución de la cotización de la moneda estadounidense, ésta mostró a lo largo del año un comportamiento diferente a lo que los economistas del establishment pronosticaban.
El dólar oficial exhibió una tendencia sin mayores variaciones oscilando entre $ 7,50 y $ 8,55, luego de la corrección del tipo de cambio del mes de enero. Estos valores distan mucho de las cifras proyectadas por algunas consultoras nacionales e internacionales que lo ubicaban en torno a los 11 y 12 pesos, en promedio.
Esto demuestra la seriedad con la que se maneja la política cambiaria pero que diversos referentes políticos, medios de comunicación dominantes, consultoras, y economistas asesores de los principales partidos opositores, se empeñan en denostar y formulan a lo largo del año los más ridículos pronósticos sobre la evolución de dólar con el objetivo de generar un clima de desconfianza hasta que la realidad supera su ficción.
Misma situación se observó en la evolución del dólar CCL, el dólar bolsa y el dólar ilegal que si bien su cotización es caracterizada por una gran volatilidad, no registró los valores que esbozaban los grandes comunicadores gracias a una fuerte intervención del Estado.
Relacionado con esto, similar caso es lo que sucedió en torno a las reservas internacionales a principios del año 2014 se barajaba que el stock de reservas internacionales del Banco Central iba a reducirse indefectiblemente. Sin embargo, la realidad demostró que se revirtió un desempeño bajista que se venía registrando en años anteriores y se cerró el año con una suba en torno a los 850 millones de dólares que permitió elevar a un total de 31.433 millones de dólares el stock de reservas internacionales.
Es importante tener en cuenta que esta variable no sólo depende de una decisión económica sino que además su evolución está influenciada también por la evolución de los flujos comerciales y las expectativas de quienes intervienen en la economía las cuales muchas veces pueden ser influidas negativamente por analistas con intencionalidad política.
Por último, en cuanto al nivel de precios se diagnosticaba a principios del año pasado que éste iba a alcanzar un nivel en torno al 40, 50 por ciento.
Sin embargo, en el país real se demostró que eso estuvo lejos de suceder no sólo la coyuntura económica muestra una estabilidad en el nivel de precios sino que además muestra una tendencia decreciente luego del corrimiento del tipo de cambio que se produjo en el mes de enero.
El índice IPCNU cierra el año 2014 midiendo una inflación que se encuentra en torno al 24%, lejos de convalidar las profecías de los economistas liberales. Es importante tomar en cuenta que las teorías económicas en las que se basan estos 'profesionales' relacionan al aumento de los precios con una mala administración de los recursos del Estado.
Es decir, la inflación es un fenómeno unicausal, provocado por las 'ineficientes' decisiones del Estado al asignar recursos, o bien, por una emisión irresponsable de pesos, para cubrir el gasto público realizado. En primer lugar, la inflación es un fenómeno multicausal en el que intervienen la concentración de mercados, las estructuras productivas poco diversificadas y la inercia en las expectativas de los agentes, situaciones dominadas por los grandes grupos económicos y de las cuales se encuentran relegados de críticas al estar blindados mediáticamente.
En segundo lugar, la realidad demostró que durante el año pasado cuando el Banco Central más aumentó el dinero circulante, menos pronunciado fue el alza de precios en Argentina. Asimismo, es necesario destacar dos cuestiones más por un lado el lanzamiento de un nuevo IPCNu mucho más robusto y representativo que garantiza una medición coherente y por otro lado, el éxito que viene desempeñando el Programa Precios Cuidados para establecer precios de referencia en el mercado.
Como conclusión deberíamos preguntarnos los argentinos si estos pronósticos errados realmente no apuntan a convertirse en una maquinaria de formación de opinión pública que pretende instalar el desánimo general y desestabilizar al proyecto político que lidera la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.