"El gobierno quiere lograr una quita a los intereses punitorios que pesan sobre la deuda con los bonistas", señaló la cartera a cargo de Alfonso de Prat Gay. En varias oportunidades, el ministro dijo que los intereses fueron "mal calculados" por el magistrado neoyorquino y por eso se negocia una reducción, sin achicar el capital adeudado.
En la escueta comunicación, agregó: "La República Argentina inicia esta semana los encuentros formales con el mediador y con los representantes de los holdouts. Estas conversaciones, originalmente previstas para la semana pasada, habían sido postergadas a pedido de los propios litigantes".
"La propuesta del gobierno argentino, aún en elaboración y en términos muy distintos a los trascendidos periodísticos del día de la fecha, se presentará ad referéndum de la aprobación del Congreso de la Nación", aclaró.
Antes de ese visto bueno, el Congreso deberá derogar la conocida como "ley cerrojo", que impide hacer cambios en las propuestas a bonistas que no entraron a los canjes de 2005 y 2010.
Caputo arribó a la oficina de Pollack con una carpeta bajo el brazo, en la que llevaba una oferta del gobierno de Mauricio Macri a los fondos buitre y a los denominados "me too", aquellos tenedores de bonos que tampoco entraron a los canje pero que no iniciaron demandas judiciales. El funcionario macrista se presentó en las oficinas del mediador judicial a las 9 hora local (11 de Buenos Aires) tal cual estaba previsto en la convocatoria a la nueva entrevista de este 2016. Llegó acompañado del vicejefe de gabinete Mario Quintana a las oficinas de Manhattan, escenario de las negociaciones con los fondos especulativos NML Capital y Aurelius y otros querellantes.
"No esperen novedades hoy", había advertido Caputo, quien podría permanecer en Nueva York hasta el miércoles para intentar dar un cierre al denominado "Juicio del Siglo".
Pollack llegó poco antes de las 10 locales a sus oficinas y se mostró muy cauto: "Los tenedores de bonos estarán aquí y Argentina estará aquí", afirmó.
NML Capital y Aurelius obtuvieron en 2012 una sentencia del juez Thomas Griesa, para cobrar capital e intereses por bonos de deuda en default desde 2001 por un monto que asciende a 1.750 millones de dólares a día de hoy. A estos fondos se sumaron a partir de mediados de 2014 otros querellantes llamados "me too" (yo también), llevando el monto total a unos 10.000 millones de dólare