El presidente de Confederaciones Rurales Argentinas afirmó que la reducción de los derechos de exportación ayuda a mejorar los márgenes del productor.
La reciente decisión del Gobierno nacional de reducir las retenciones para algunos cultivos volvió a instalar el debate sobre la carga impositiva sobre el sector agropecuario. Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) respaldaron la medida y consideraron que representa una señal positiva para la actividad, mientras que distintos análisis económicos señalaron que el alivio fiscal podría mejorar la rentabilidad de los productores y estimular nuevas inversiones de cara a la próxima campaña.
El presidente de CRA, Carlos Castagnani, sostuvo que la reducción de los derechos de exportación constituye un paso en una dirección favorable, aunque reconoció que el sector aspira a una disminución aún mayor.
“Como mensaje no deja de ser positivo. Este es un Gobierno que está bajando las retenciones, a pesar de que no sea al ritmo que quizás todos pretendemos”, afirmó el dirigente agropecuario.
Según explicó, la estructura de costos que enfrenta hoy el campo argentino hace que cualquier reducción tributaria tenga un impacto directo sobre la capacidad productiva.
“Los costos de producción de nuestro país son muy altos. Entonces bajar retenciones, como cualquier otro impuesto, ayuda a que el sector tenga rentabilidad”, señaló.
El titular de la entidad remarcó además que una de las tareas de las organizaciones rurales será continuar impulsando reducciones adicionales para aliviar aún más la presión fiscal sobre la actividad.
Las declaraciones se producen luego de que el Gobierno anunciara una reducción en los derechos de exportación para trigo y cebada, cuya alícuota pasará del 7,5% al 5,5% a partir de junio.
Castagnani consideró además que el impuesto perdió sentido económico y recordó que el propio presidente Javier Milei había expresado cuestionamientos hacia ese esquema tributario. “El mismo Presidente ha dicho que no tiene sentido de ser y que perjudica tanto al sector y a la economía en general”, sostuvo.
El dirigente destacó el carácter federal del agro y el impacto que tiene sobre el conjunto de las economías regionales. “Nuestro sector es muy federal, hace un derrame en todas las provincias, en todas las localidades”, indicó.
También aseguró que la respuesta de los productores suele ser rápida cuando existen señales de previsibilidad económica.
“El campo no para y si le marcamos rumbos claros, seguramente el sector responderá de forma inmediata”, agregó.
En ese sentido, señaló que los productores agropecuarios suelen invertir en maquinaria, tecnología y ampliación de la producción cuando perciben un horizonte económico más estable.
Paralelamente, un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) coincidió en señalar efectos positivos derivados de la medida y afirmó que la rebaja impositiva representa un “alivio a los márgenes agrícolas” en un contexto de fuerte incremento de costos.
El reporte destacó que el escenario internacional incrementó la presión sobre la actividad agropecuaria debido al encarecimiento de insumos estratégicos.
La entidad advirtió que la suba en los precios de combustibles y fertilizantes, impulsada en parte por las tensiones geopolíticas y la guerra en Medio Oriente, provocó un fuerte aumento en los costos productivos.
Según el análisis, los fertilizantes y los fletes representan actualmente el 54% de los costos totales de producción del trigo.
Bajo el esquema impositivo previo, el informe calculó que un campo alquilado registraba una pérdida estimada de 103 dólares por hectárea, mientras que un establecimiento propio obtenía un margen reducido de apenas 94 dólares por hectárea.
Con la reducción de las retenciones, la Bolsa proyectó una mejora directa en la capacidad de pago de la exportación de entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada, lo que equivale a un incremento cercano al 2,3%.
Pese a la disminución tributaria, el estudio consideró que el impacto fiscal sobre las cuentas públicas sería relativamente moderado.
La estimación para el ciclo actual calculó un costo aproximado de 29 millones de dólares: 26,2 millones correspondientes al trigo y 3,3 millones vinculados a la cebada.
Incluso, la entidad sostuvo que el costo podría reducirse si la medida genera un incremento en el volumen exportador y una mayor actividad económica.
A ese escenario económico se suma además una variable climática observada con atención por el sector: la posible continuidad del fenómeno de El Niño hasta el próximo verano.
De acuerdo con las previsiones citadas en el informe, un escenario de mayores lluvias podría favorecer los niveles de producción agrícola, aunque los especialistas advirtieron que el impacto positivo dependerá de que no se registren excesos hídricos que compliquen la producción o la logística.