Todo comenzó cuando un hombre volador apareció de la nada cuando el avión se disponía a aterrizar en el aeropuerto de Manchester, a 3.500 pies del suelo, dejando atónitos a pasajeros y tripulación. El capitán y el primer oficial dieron aviso a la torre de control del avistamiento, informando que podría ser un hombre practicando parapente, aunque no pudieron ver el paracaídas y tampoco aparecía en los radares; lo que acrecentó el misterio.
En los informes posteriores se recogió que ninguno de los pasajeros recordó haber visto un parapente o un paracaídas. Los radares de la torre de control tampoco registraron nada en la fecha y hora del avistamiento de aquel 13 de junio a las 13.30 horas.
Expertos y asociaciones de Ala Delta y Parapente dijeron que las condiciones meteorológicas no eran las indicadas para que en aquel momento un deportista estuviese por la zona en solitario. Otras opciones como la posibilidad de que fuera un globo con forma humana el que pasara cerca de la aeronave fue descartado por la misma razón meteorológica por la que no pudiera ser un paracaidista.
Los informes llegaron a la conclusión de que “lamentablemente no hay una prueba que pueda determinar con contundencia la identificación del objeto volador”. En tanto el misterio se agiganta y cada vez con mayor frecuencia en el mundo entero surgen casos de avistamientos de platos voladores, que confirman las hipótesis de lo que creen en la existencia de vida en otros planetas.
Lo que sí asombran aún más en esta oportunidad es que se trata del primer avistamiento de un OVNI con forma humana que se desplazaba cerca de una aeronave con bandera inglesa. Un caso que no deja de sorprender a la comunidad experta en cuestiones de extraterrestres.
Los E.T cada vez más cerca de los terrícolas.