Hay un día de las vacaciones de invierno que no voy a hacer función ya que mi hija estrena su obra en el Paseo La Plaza”, comenta de entrada Adriana Szusterman -tal su nombre completo-, quien va a estar en el Auditorio Belgrano a partir de este sábado con Cantando con Adriana, super fiesta de disfraces.
Sobre los temas tratados en el espectáculo, revela: “Trato el bullying de una manera muy lúdica y dando el ejemplo. Lo nombro desde el juego, no estoy para bajar línea, mi público es muy chico pero saben de estos temas de tanta envergadura”. Agrega: “Mi pasado como maestra me influyó en un ciento por ciento. Esa formación de docente que tuve me hace tener la certeza de lo que voy a mostrar va a ser del interés de los chicos y con el tiempo adecuado. Cada show me lo armo como si fuese una receta de cocina y el acercamiento a través de las redes sociales es muy importante para conocerlos mucho más”.
Sobre el precio de las entradas, dice: “Siempre tengo valores populares. Al teatro que vaya siempre les pido a los productores que tengan cuidado con lo que cobran y que haya buena visibilidad. En este caso, el Auditorio tiene 1300 localidades, tiene una de las mejores acústicas del país, un aro magnético para gente hipoacúsica y la ubicación de la sala es buenísima”.
Sobre cuál es la enseñanza que le deja a los chicos, afirma: “Si alguien te gasta, hay que ponerse firme y decir que no me gusta lo que me hacen. Eso es lo más sano”.
Con respecto al tiempo de preparación de la obra, responde: “Vengo haciéndolo desde el verano. Este año no corté nunca, hice algunas giras en el medio y no me fui de vacaciones. En este nuevo espectáculo invito a los chicos y a los papis a que vengan disfrazados a pasar una tarde hermosa”.
En cuanto a la gente que debe agradecerle, dice: “No puedo olvidarme de Anahí Ochoa, la maquilladora, a @kayu_campana428, quienes me dan la ropa y a @azanzapiezasdediseño, quienes me dan la bijouterie”.
Sobre sus acciones solidarias, relata: “Jamás se me hubiese ocurrido cantar en un hospital, pero desde que lo hago, la vida me cambió para mejor. Recorrer las habitaciones donde hay chicos con enfermedades muy graves me llena el alma. Una vez conocí a una nena, Juli Cohan, quien finalmente falleció, y ella me enseñó a recorrer el camino de la vida. Con la mamá nos hicimos muy amigas. Ella me llamó un día y me preguntó si tenía un árbol en la escenografía porque había soñado que la hija la iba a estar acompañando en ese lugar y aún no había estrenado ni comentado cómo iba a ser el espacio físico en el teatro. Fue algo maravilloso ese momento”.
“Nunca busqué trabajo en la pantalla chica”
Sobre una opinión acerca de la televisión, Adriana reflexiona: “Nunca busqué la pantalla chica, trabajo tanto de lunes a lunes que nunca necesité estar en la tele, ésa es la verdad. Cuando me buscaron para hacer Argentiniños, un producto de Ideas del Sur, pregunté muchísimas cosas y entre ellas si iba a haber un chico ganador y otro perdedor. Al recibir la respuesta afirmativa, planteé la posibilidad de que todos ganen porque quiénes somos para decirle a un pequeño que algo lo hace bien o mal. Conseguí sponsors para que todos se llevaran un premio. Aunque en lo que hice la pasé bárbaro, la tele no me desespera. La tele está muy agresiva, sé que venden los escándalos y que el rating lo dan ciertas cosas que tienen que estar pero debe haber un equilibrio, distintas propuestas. No puede ser que alguien haga un programa de cocina y todos van con eso. Hay que tener nuevas ideas. La televisión como medio de llegada masiva es alucinante pero necesitamos ser creativos en los productos que brindamos”.
comentar