Benedicto: No atiende mamá.
Maxi: Decile que agarre el teléfono.
Maxi: Atendé el teléfono y sacá el speaker.
Wanda: Ya está, ¿qué pasó?
M: Sacá el speaker.
W: Dale, ¿qué pasa?
M: Yo te digo una cosa. Si el cumpleaños va ser de nuevo en tu casa, yo te juro que voy y te arranco la cabeza a vos y al otro. ¡Te lo juro eh! Ni se te ocurra hacerlo de nuevo. Yo te juro por mis hijos, que no juro nunca en mi vida nada. Yo te arranco la cabeza a vos y al otro ¡Así que pensá bien lo que vas a hacer eh! Porque una vez ya lo pasé pero la segunda te arranco la cabeza, pero te lo estoy jurado esto, te lo estoy jurando.
W: Pero, ¿porque me vas a hacer eso que decís, si yo no te hice nada? Yo le voy a hacer el cumpleaños a Benchu. Si vos SI querés venís, sino no venís.
M: No, no, no, las decisiones las tomo yo. Habíamos quedado en el jardín. Entonces, si lo hacés en el jardín está bien, sino creeme que yo llego adentro de tu casa y te arranco la cabeza, a vos y al otro. ¡Y va ser un problema, esta vez es un problema! (Sic)
W: ¿A quién te referís con el otro?
M: Yo te lo estoy avisando. Porque la otra vez me la comí doblada.
W: ¿Cuándo la otra vez? ¿El día del cumpleaños de Valentino?
M: La otra vez me la comí doblada, esta vez no. Yo voy a tu casa y te arranco la cabeza adelante de todo el mundo. A vos y al otro idiota. Adelante de todo el mundo. Es corta y precisa. Adelante de todo el mundo te arranco la cabeza. Así que pensá, tenés dos días. Voy y entro, creerme que entro y pasas un momento de mierda. Y al otro, le arranco la cabeza también.
Mauro Icardi: ¡Bueno gracias, una más, chau!