Fátima Florez, Dalia Gutmann, José María Listorti, Verónica Llinás y Pedro Saborido comparten con Diario Popular sus experiencias frente a la pandemia

Sobran películas y relatos que aludan a enfrentar momentos históricos de crisis con ingenio y humor. El médico que interpreta Robin Williams en "Patch Adams", sobre casos terminales, o el mismo actor en "Good Morning Vietnam", con su ciclo radial en la guerra, entreteniendo a los soldados. Incluso "La vida es Bella", de Roberto Benigni en los campos de concentración, refieren a la sonrisa en momentos de dolor.

Más cerca y salvando las distancias en relación a la gravedad, algunos de nuestros principales exponentes del espectáculo quisieron dar un aporte desde su lugar para alentar a los miles de argentinos que atraviesan la cuarentena, a través de las distintas formas que permiten las redes sociales.

La humorista y standupera, Dalia Gutmann, es una de las que decidió además de subir en Youtube su espectáculo ‘Cosa De Minas’, aprovechar Instagram para compartir su día a día. "Siempre sentí el deber de llevar al menos un poco de alegría en momentos de tristeza". Así comenzó a sumar más contenido desde su cuenta personal "Y justo pasa esta situación, con lo cual me lo tomo todavía más en serio para poder dar un momento de entretenimiento y dispersión a los que están en sus casas". Compartir la actividad física con su hijo Fede, significó más de 50 mil visualizaciones en un solo día. Claro que sus seguidores la demandan: "Siempre la gente pide más: tenés un hijo, ¿cuándo el segundo?, escribís un libro: ¿cuándo el otro?... Particularmente me preguntan mucho cuándo arranca Cosa de Minas 2, y cuándo vuelve La Culpa es de Colón. También me piden que haga videos con Seba de la cuarentena", dice en relación a su esposo Sebastián Wainraich. En cuanto a los cambios cotidianos, Gutmann describe: ‘Queda muy burgués decirlo, pero es así: no paro de cocinar, lavar, limpiar, ordenar, hablar por videollamada... No paro nunca", admite sintiéndose una privilegiada. La actriz asume que le gustaría pronto "poder salir a callejear, andar en bici, ir al teatro y que mis hijos vayan al cole...". Respecto del final de la pandemia tiene una visión. ‘Haciendo medialunas por la calle (la destreza). Bueno, y comiéndolas, también".

¿Le gustó o no le gustó?

José María Listorti es otro que sumó carcajadas a los acuartelados. El conductor y humorista, aprovechó el fallido de Rodolfo Barilli durante el noticiero (decir "pajero", por "pasajero") y armó una puesta doméstica junto a su esposa, Mónica González, para mofarse de la pandemia. "La reacción del público es genial, tiene ganas de reírse y más si está en la casa, yo cuando hago un sketch o subo videos, la gente me agradece", comenta y agrega: "¡claro que me han subido seguidores!, hay comentarios re lindos. Estoy muy contento’, dice. El hecho de ser uno de los exceptuados al encierro, por la radio y la tevé, lo lleva a encargarse en otros temas. "Aprovecho y hago las compras, voy al supermercado, en este sentido no sufro la cuarentena. En un punto está bueno y en otro me da un poco de miedo porque estoy en contacto con mucha gente", se sincera. Hacer humor en el presente tiene un sabor especial. "Cuando estás enfermo el humor te salva, libera endorfinas, te hace sentir bien", afirma. No obstante reconoce que en la televisión el tema se volvió complejo. "Me parece que hay que bajar un cambio, hoy no podés hacer un chiste sobre borrachos, porque te dicen que el alcoholismo es una enfermedad. Tampoco de gallegos, porque discriminás a la comunidad. Hay que divertirse porque el humor es ser poéticamente incorrecto y por eso te reís”, sostiene.

Ni retuits, ni likes

Paradójicamente su límite lo pone en el hecho de ser conocido. “En redes para el anónimo vale todo, en cambio los famosos o influencers tenemos que cuidarnos más. Yo me río con la pandemia o con algunos comentarios políticos. Obviamente no retuiteo, ni like, para mí los gobiernos tienen aciertos y desaciertos, hay que sacar de lado si te dicen antik o en contra de Macri. No busqués segunda lectura, eso no conduce nada. Nadie está a favor o en contra, por lo menos nosotros los humoristas no, los periodistas serán otra cosa. Es cierto que en general el gobierno de turno te a da más material para reirte de él”.

Hiperquinética, Fátima Florez despierta carcajadas desde instagram y tic tac con sus mejores armas. Charlotte Caniggia enojada con su encierro, descubrir a la One asomándose al balcón o a Silvia Suller dando clases sobre cómo lavarse las manos.

Previsora, sin embargo, la humorista se adelantó a las normas. “Estoy en cuarentena como todos, incluso desde un par de días, por precaución. Es clave que cada uno ponga su granito de arena. No salir es no contagiarse, lógicamente estar en casa te cambia la vida y hay que saber llevarla”.

Lo suyo en el presente, es fundamental, dice. “En estos tiempos tan difíciles donde nos invaden las noticias, todo parece angustiante, por lo cual el ánimo es la pata fundamental para llevar momentos difíciles. Con la energía se puede mover montañas y las que se generan desde el humor son sumamente positivas”.

Sorprendida por la reacción de la gente, la celebra. “Hay una linda movida que tiene que ver con la necesidad de comunicarnos, de llevar entretenimiento, a mí me divierte, son momentos muy lindos porque pensás ‘qué voy a volcar en las redes’ y después tenés la respuesta del público”. A Florez la entusiasma descubrir como en cuestión de minutos, algunos de sus videos se viralizan. “O ver cómo la gente se prende a hacer un challenge (desafío) de algún artista y luego, todos aprendiéndola, me encanta y lo reapoyo”.

En contrapartida con Listorti, para la capocómica existen límites en el humor. “Eso no es de ahora si no de toda la vida. Con temas de salud siempre lo tomé así, hay que ser positivos y tirar buena energía”.

Sobre el futuro, no desconoce las dificultades para proyectarse. “Hoy no se puede planificar mucho porque es minuto a minuto. Me llegan propuestas de trabajos de diferentes tipos y formas. Es bueno que confíen en uno, dios sabe cuándo se volverá a acomodar esto y ahí volveremos a nuestros hábitos de todos los días”, imagina.

El peso de su profesión la exime de ciertos preceptos en relación al comediante en su intimidad. “Hay quienes dicen que los cómicos son caracúlicos debajo del escenario, yo no me identifico con esa frase. Soy la primera en reírme de mí para descontracturar aquello malo que me pasó. Si lo llevo al humor, la mochila es más liviana. Volvemos a lo mismo, el humor es fundamental, más en tiempos tan angustiantes como los que estamos pasando”, concluye.

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