El músico de explosiva aparición en el Festival de Cosquín 2002 dice que siempre entendió que en música muchas veces menos es más. Sus nuevas placas y el momento estelar de su instrumento, la armónica.
Por Pablo Vázquez

Para un sector atento a la música argentina, su historia y sus desarrollos, Franco Luciani apareció como un vendaval. Una armónica sacándole un jugo inédito al folklore y al tango y trazando un puente con el imprescindible pero -en ese momento- bastante olvidado Hugo Díaz. Pasaron diez años de vértigo y ahora, de algún modo, Luciani celebra el aniversario con la edición de dos discos (están emparentados pero se venden por separado), que presenta los jueves del mes a las 21 en Los 36 Billares (Avenida de Mayo 1265).

Tu aparición fue explosiva. ¿Lo percibiste así?

-En cierta forma. Pero para mí, más que explosivo fue un momento muy intenso. Yo era percusionista y baterista y en 2001 decido mandarme como solista en armónica, que antes usaba en un par de temas dentro de un grupo, lo que fue un cambio enorme porque pasé al frente en el escenario o a tener el nombre en el cartel... Y el premio Revelación en el Festival de Cosquín 2002 fue un quiebre y de ahí parto para contar los diez años. La verdad, fue muy intenso y sigue siéndolo.

¿En qué evolucionaste en este tiempo?

-No haría un análisis técnico: es natural que uno vaya aprendiendo nuevas herramientas. Lo que el tiempo te va enseñando es a no tocar de más para obtener reconocimiento, si bien es verdad que me catalogan como virtuoso. Quiero decir que más que mostrar que sabés siempre lo que tocás tiene que estar al servicio de la melodía, del espíritu del tema. Muchas veces, menos es más. Por otro lado, aprendí mucho con los viajes, con los encuentros con otros músicos. Desde un primer momento quise conocer destinos nuevos y protagonizar aventuras musicales aunque sin descuidar la música nuestra. Sé que vendrán novedades de este tipo, pero también que ya estoy haciendo lo que siempre quise hacer.

Marcás que aprendiste a no intentar demostrar toda la técnica en un tema, y que menos notas a veces hacen mejor música, pero esos conceptos ya eran notables en tus primeros discos.


-Un análisis falaz es que uno se quedó donde empezó, pero es que, sí, lo tuve claro desde el principio. Hace diez años ya estaba seguro de lo que hacía. Pero el “más es menos” lo seguís trabajando...

Tenías repertorio para dos discos, pero igual podrías haber decidido dejar uno para más adelante, o sacar uno doble con los dos géneros.


-Fui pensando todo eso. Primero pensé sacar uno y el año que viene el otro y después grabar uno con las dos partes, pero deseché ambas ideas. Y como son los dos proyectos con los que camino día a día (un trío de tango y un grupo de folklore) pensé que era oportunidad para sacar una obra integral, pero con dos discos, cada uno con vida propia porque son lenguajes con distintas búsquedas. Y, finalmente, me pareció que los diez años era un buen momento para hacerlo.

¿Cómo los presentás? Es una dificultad para las giras.

-A mediados de noviembre salgo de gira por el país. Al menos en Los 36 Billares, Rosario y Córdoba vamos a hacer la presentación doble. Tenemos la ventaja que cada disco no tiene un repertorio breve pero tampoco tan extenso, lo que permite tocar casi todos los temas. Y en la cantidad de músicos es un cuarteto, el de folklore (Martín González en guitarra, Facundo Peralta en bajo, Horacio Cacoliris en percusión y Franco) más dos (el trío de tango con, además de Luciani, Daniel Godfrid en piano y Ariel Argañaraz en guitarra). Es decir no es tan difícil. Después están los invitados (entre otros Pedro Aznar, Lidia Borda, Juan Carlos Baglietto y Néstor Basurto), que irán viniendo a Los 36 Billares y seguramente, según sus agendas, aparecerán en las provincias.

Cambió mucho la visibilidad de la armónica, ¿no?

-Es un buen momento el de la armónica. Su evolución tiene su velocidad y, en su regular andar, es un instrumento que va en ascenso. Lo veo de cerca: muchos de mis alumnos están grabando discos, tienen sus proyectos. Antes la armónica estaba subordinada al talento y la inspiración pura; ahora se estudia, se lee... Pero ojo, la impronta, la improvisación también tienen que estar. Lo mejor es el equilibrio.

“Se que si el tiempo lo hubiera  permitido habria tocado con el Flaco Spinetta”

Franco Luciani dice que se dio todos los gustos en relación a los músicos con los que tocó, pero instigado por la pregunta reconoce que hubiera disfrutado compartir con Luis Alberto Spinetta. “Soy admirador de la música del Flaco Spinetta y toqué con gente cercana, desde Rodolfo García hasta Mono Fontana, que me contaron que hablaron de mí. Y grabé Los Libros de la Buena Memoria. Sé que si el tiempo lo hubiese permitido nos habríamos encontrado. Pero no lo vivo con tristeza, las cosas son así. No me puedo quejar, con los tremendos músicos con los que toqué”.

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