El tiempo pasó y alivió las heridas para las dos. "Me sentí angustiada por el ataque y porque me tildaron de ser responsable de despedir a alguien. Llegaste a decir que mi hija (Lola, fruto de su relación con uno de los accionistas de América, Daniel Vila) era hija de una oportunidad. Pero ya está".
Fue el momento en el que más se quebró Granata, raro en ella porque siempre se mostró muy fuerte ante los embates: "Los hijos son los hijos, y vivo en carne propia, no me a alcanzar la vida para pedirte disculpas".
El perdón se dirigió solo a Pamela: "Del resto de las personas (por Marengo, Pasman y Ciccioli). Marengo dijo que mi hija era el resultado de un polvo. Estaban diciendo barbaridades". Granata tampoco pudo perdonar a Leandro Rud, quien era el representante de las dos en el mundo de la moda, pero como la pelea había pasado los límites de la televisión tomó la decisión de despedir a Granata :"Creo que lo de Leandro no fue la solución correcta de desvincularme. Lo mejor es hablar, como yo hoy vengo acá a dar la cara. Soy una calentona, estoy sola y vengo a pedir disculpas".