De esos anhelos locos que por esas cosas del universo se transformaron en vivencia y que se agradecerán por los siglos de los siglos. Sobre todo porque ahora no se sabe qué puede llegar a pasar con estos muchachotes una vez que finalice la gira mundial
"Not in this lifitime". Igual, lo que dejaron fue impactante. Sublime. Y todos los adjetivos que encuentren para describir una bola gigante de sentimientos hermosos. ¿Conocen la felicidad absoluta aunque sea por un rato? Bueno, eso mismo. Así. Felicidad extrema por ver juntos de nuevo a semejantes músicos y semejante BANDAZA.
Veremos en qué queda todo esto cuando termine el tour mundial.
Ojalá que ahora que volvieron a prender fuego el mundo, la llama gunner no se apague nunca más. Porque la banda sonó del carajo, está impecable en todo y sería una lástima para la música misma que se termine acá...
Las leyendas no se manchan Axl Rose, quién puede discutir a este animal que tanto le dio a los amantes del género pesado, y a la música misma. Que le han pasado los años, sí. De hecho no tiene esa adrenalina interminable y el mismo rendimiento en las cuerdas vocales que en los 90', obvio que no después de tantos años de sexo, drogas y rocanrol.
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Axl es el fuckin amo en eso. En los temas más altos, a lo sumo fraseó algún fragmento de las melodías de otra manera, y fue un frontman de esos que están en extinción.
Slash, qué decir del "Negro" querido. Qué bueno verlo tocar de nuevo junto a
Axl ¡Y qué bestia! El Dios contemporáneo de las pentatónicas y estiradas sentimentales. Todas y cada una de las notas que pisa se clavan directo en el corazón del que lo escucha. Dio un show incomparable. Se tocó la vida, y nos dio mucha vida.
Cada día lo queremos más por estas y todas las tierras del planeta a
Slash. Y
Duff también. Una onda terrible para tocar el bajo con ese sonido metálico latoso hermosísimo, y también para cantar (cómo mejoró en este aspecto con los años).
Este tridente claro que se llevó todas las miradas, pero después la banda entera fue impecable y con un peso impactante en cada clásico que hizo vibrar el Monumental.
Dizzy Reed, un histórico de los Guns también (se sumó a la banda en
Use Your Illusion I y
Use Your Illusion II), con su sensibilidad y melodía en las teclas.
El talentoso violero
Richard Fortus que le metió mucho de su impronta a los temas armonizando con
Slash, soleando como loco y cambiando guitarras con cuerpos distintos para que la base tenga el cuerpo que necesita. El estupendo baterista
Frank Ferrer, que ya viene con
Axl hace un tiempo largo y la descose en los parches. Tiene un golpe que te mata. Y completa
GNR,
Melissa Reese en teclados y sintetizadores. Una loca que a pesar de no tener tanto cartel, le sumó mucho.
Los
Guns la rompieron y nos llenaron el alma. Qué manera de disfrutar. Y que ganas de gambetear los controles, la seguridad y subirse al escenario para abrazarlos a todos para agradecerles infinitamente por cumplirnos el sueño a todos.
La lista de temas de la inolvidable noche: