Alejado desde hace varios años de los medios audiovisuales, el locutor, conductor y periodista Hernán Rapela sigue vinculado a la comunicación a través de otros canales y recuerda sus inicios como músico folklórico

Entre los referentes de los medios que fueron rostros reconocibles y de frecuente aparición en ciclos de TV, hubo desde quienes siguieron en la cresta de la ola y se establecieron como figuras permanentes y otros que dieron un golpe de timón hacia un perfil bajo, pero sin dejar de creer en su vocación y en las ganas de seguir transmitiendo mucho de lo que les dejó su experiencia de vida.

Recordado como una cara habitual en numerosos ciclos de la tarde en los años ‘70 y ‘80, y vinculado esencialmente al ámbito de la música folklórica, Hernán Rapela, está ubicado en la última opción señalada, y actualmente elige como vía de difusión y contacto redes sociales como el FB y la edición de libros y fascículos, medios que le permiten transmitir sus vivencias y conocimientos, esos que obtuvo a través de casi 50 años como locutor, conductor, periodista, productor y músico.

En charla con Historias de Vida, en su casa de Don Torcuato, Hernán (74) nos cuenta anécdotas sobre su rico pasado y su actualidad, en la que disfruta de ese perfil bajo y se toma licencia para criticar algunos modos que han tomado los medios audiovisuales en los últimos años, y donde lo superficial ganó terreno ante el profesionalismo.

Oriundo de Puerto Belgrano (su padre era capitán de fragata y estaba en ese destino cuando él nació) sus padres se mudaron a Martinez, zona donde se crió y creció, en el Norte del GBA. Actualmente casado - por segunda vez - con María López, diseñadora de ropa femenina, con tres hijos (Agustina, Alejo y Santiago, el último de su primer matrimonio), y declarado hincha de River (“de quien otro si no”, ostenta), Hernán comenta que su trayectoria fue muy especial y signada por una dosis muy grande de fortuna.

Por eso dice que “estuve en los lugares indicados en el momento justo”, y disfruta de un presente donde lo gratifican los resultados de un reciente libro llamado “Nuestros discos queridos”, una fabulosa compilación de la historia discográfica en Argentina, con testimonios, documentos, comentarios, fotos y anécdotas que son una verdadera antología de la música argentina durante el último medio siglo.

Inevitablemente, Hernán se remonta a sus años de adolescencia, cuando compartía su amor por el folklore (“en aquellos años en pleno auge, y con grandes figuras que surgían”) con su afición por el rugby. Dos pasiones que le abrieron la puerta al mundo de la música, ya que al club Los Pinos solía ir un joven Hernán Figueroa Reyes, que empezaba a triunfar con ese grupo fundacional del estilo vocal que fueron los Huanca Huá, fundados por los hermanos Farías Gómez.

“Y como yo desde joven tuve mi grupo de música, donde tocaba el bombo, y hacíamos temas de Los Fronterizos y de Falú, solíamos ir a las radios a ver shows. Justo se dio que Hernán deja al grupo y decide iniciarse como solista, y quien lo orienta es el Bocha Martinez, músico y productor, vinculado a Los Chalchaleros”.

Según Rapela, “por medio de un amigo común, Juan Carlos, que me recomendó, una noche se vienen el Bocha y Hernán a escucharme a mi casa, mi mamá no podía creer que Figueroa Reyes que ya era notorio me viniera a buscar a casa para convocarme, y durante la noche en mi dormitorio ensayamos los tres por primera vez”.

La historia fue exitosa, ya que grabaron tres discos, con repertorio propio y de otros autores, Hernán dice que “Figueroa era muy generoso, él era la estrella del grupo, pero siempre nos dio lugar al Bocha y a mí para aportar cosas distintas”. Pero la vida le depararía otra sorpresa a Rapela: ya que una noche, volviendo en un taxi junto a su tocayo Hernán, comenzó a criticar algo que decían en la radio, y el cantante le dijo: ¿por qué no te hacés locutor, entrás en la radio y decís lo que querés?, y fue el puntapié de una nueva etapa.

Incentivado por el consejo, Hernán se inscribió en el ISER, dio el examen, y en 1970 se recibió de locutor, siendo contemporáneo de otro grande como Juan Alberto Badía. A partir de ahí, pasó muy poco tiempo para que Rapela se transformara en una nueva cara en la TV, medio en el que estuvo casi 30 años, con pasos por diferentes ciclos de Teleonce, Canal 13, el 7 y hasta el 9, y en varios ciclos de radio, desde sus inicios en Antártida y su acceso a espacios en Radio Nacional, Belgrano y Continental, además de dictar cursos de locución durante 15 años en el ISER.i

dHernán Rapela fue un rostro conocido en varios ciclos de TV y hoy sigue vinculado a los medios a través de otros canales.

Fascículos de cuentos y folklore

Alejado desde hace tiempo de los medios, Hernán Rapela buscó su rumbo en emprender otras iniciativas, desde comunicarse con sus lectores en su FB a través de reflexiones sobre cultura, apuntes de historia y costumbres argentinas, y también a través de su incursión en el mundo de los libros. En ese sentido, cuenta que “cuando cumplí 70 años publiqué ‘Entramado’, una serie de cuentos y relatos breves, algunos ficticios y otros reales, para regalárselo a mis amigos y allegados.

Algunos de ellos los retoqué y tengo ganas de hacer otra edición”. Además, fue realizador de la obra en fascículos “Historia del Folklore”, que editó Perfil, que fue una colección de libritos con CD’s, una verdadera antología temática de nuestra música autóctona, y en el mismo sentido, luego lanzó “Tradiciones Argentinas”, fascículos ilustrados también acompañados de música regional argentina.

Su última creación fue el libro “Nuestros discos queridos”, que fue un trabajo que le insumió cinco años de investigación conversando con los principales impulsores de la industria y de los sellos discográficos.

“Nunca olvidaré algo que me dijo en una ocasión Antonio Carrizo, y es que en una radio si hay muchas oficinas no sirve, es un medio artístico y sensible y debería ser manejado por esa gente”.

Tuvo un rápido debut en la pantalla chica

Hernán debutó en Canal Once gracias al periodista y locutor Miguel Angel Merellano, y cuenta que “lo conocí una noche en su programa Generación Espontánea, al que fui con mi amigo Carlos Marbiz, hermano de Julio. Así me citó para el día siguiente al canal, y cuando llegué me presentó al director artístico, Alfredo Scalise, y a la tarde siguiente debuté en Matineé, compartiendo cámara con Andrés Percivale y Rosemarie entre otros, no podía creerlo”.

Luego de dos años, Rapela emigró a canal 13, para incorporarse a la competencia del anterior ciclo, “Teleshow”, junto a Víctor Sueyro, José De Zer, Laly Cobas y Alfredo Garrido, una incorporación en la que mucho tuvo que ver nada menos que Roberto Galán. “Allí hice de todo: locución, notas, y hasta cubrí varias temporadas en Mar del Plata”.

Además de conducir en una época el noticiero de canal 7, y el ciclo “La hora de Siempre”, en el 13 (programa que había reemplazado a los de Mirtha Legrand y de Andrés Percivale), Rapela volvió a vincularse a la música folklórica través de la agencia Docta, como productor y representante de muchos artistas.

A través de este vínculo, incluso, llegó a ser el presentador de una edición del Festival de Cosquín, que por única vez emitió canal 9, y también condujo recordados ciclos en TV como “Sin estribos”, “Tiempo de folklore” y “Canto joven”.

Para Hernán también fue un lujo participar de una obra de teatro. Fue en Mar del Plata, cuando participó en “Días de radio”, haciendo justamente de conductor que intercambiaba historias y charlaba nada menos que con la gran Niní Marshall.

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