En el año que eligió cambiar la imagen de mujer sexy para volcarse a la conducción y realzar su amor por el teatro, Magui Bravi lo termina con una fuerte versión de un affaire con Adrián Suar. Justo cuando quería borrar su impronta mediática, la bailarina descartó de llano vía redes sociales. Por ahora, prioriza su trabajo.
Todos los sábados a las 13 se la ve en el rol de conductora en el ciclo de turismo nacional, Clave Argentina, en Canal 9 y no es casual que llegue a ese lugar. Antes de ingresar a los medios, trabajó de azafata y recorrió todo el país: "Creo que me eligieron como la cara del producto por ser una mujer cálida y con llegada a la gente. Querían a alguien conocido y que nos sea una persona fría".
El condimento especial de este programa que recorre cada una de las 24 provincias es "con la producción vivimos tres días en cada sitio y rescatamos lo específica del lugar. Tenemos un país hermoso. hay que revertir la tendencia que lo mejor o las maravillas del mundo están fuera del país. Uno de los primeros viajes fue a la provincia de Tucumán y, verdaderamente, uno queda conmovido". El ciclo en el canal sigue hasta marzo y se evalúa una segunda temporada.
LEA MÁS:
En lo profesional para Magui "este ha sido un año tremendo y de muchas satisfacciones: "En un año trabajé en tres obras de teatro. Después de competir en Bailando por un Sueño en 2012 decidí dar un giro en mi carrera. Yo nunca me metí en ningún escándalo. Hoy tengo más ganas de actuar que de bailar. Siento que la adrenalina la tengo puesta en la actuación, quizás porque bailé toda mi vida. Ya lo hago con los ojos cerrados". Magui saltó a la fama en el verano de 2012 al ser la ganadora de la segunda temporada de Soñando por Bailar, una producción de Marcelo Tinelli por El Trece.
A los seis comenzó con los estudios de danza, llegó a bailar junto a Iñaki Urlezaga en el teatro Colón. "Mi felicidad hoy pasa por el teatro y la conducción". Acaba de trabajar en la obra de teatro Beatnik, con dirección de Osvaldo Laport: "Fui la única mujer del elenco. Encarné a la poetisa Joan Vollmer, una pieza de vuelo literaria que cuenta los orígenes de las generación Beat en los años de la revolución, en la pelea contra los paradigmas e ideales victorianos".
Este año los productores teatrales se acordaron de Magui, pero ella misma cuenta que rechazó propuestas de Carlos Paz "porque entiendo que empiezan y terminan de la misma manera. No extraño para nada el raid mediático. Lo mismo me pasa con la televisión, ya no volvería a un reality, regresaría para una ficción o una conducción tranqui como Clave Argentina. En los formatos mediáticos uno da mucho de la vida privada". La bailarina y actriz reconoce que el reality "es un formato que me sirvió como atajo para ingresar al medio. Es muy difícil entrar. Yo, por suerte, bailé y me vino como anillo al dedo".
Quizás tenga razón porque desde que eligió cambiar su rumbo, Magui fue convocada para obras como Los Grimaldi, Algunas a las que le Cagué la Vida y Enredados que terminó en el verano pasado. Cuando se entregaron los premios Tato a la televisión en noviembre pasado, ceremonia que arman los productores del medio, su presencia llamó la atención porque ella no tenía nominación alguna, pero estuvo en boca de todos porque el rumor en el Centro Cultural Kirchner se comentó que era la nueva conquista de Adrián Suar. Ni él ni ella salieron a los medios a alimentar la versión. Los dos, por igual, desmintieron la versión. Parece que Magui aprendió las reglas de juegos en el medio.
comentar