Imprevistamente quienes siguen con atención las notas y opiniones del ídolo de Brasil 2014, se desayunaron con su viaje relámpago a los Emiratos Árabes, para prestar declaración ante el procurador General que investiga a Oliva en una causa por hurto.
Luego de que el más controvertido comentarista del Mundial tuviera un encuentro furtivo y hasta amoroso, según revelaciones de la propia rubia y algunas fotografías en la segunda semana del torneo, la decisión de éste de ratificar la denuncia por robo dejó perplejos a quienes siguieron las discusiones del caso. Peleas reconocidas irónicamente como "Avenida Dubai", a modo de graficar el alcance del conflicto y sus sucesivos cruces mediáticos.
Al margen de lo sorpresivo, el propio Morla justificó la última medida del Diez. "Durante cinco meses Maradona reclamó los objetos sustraídos. Nunca aparecieron, por eso optó por ir más lejos", reveló y amplió: "Él intentó evitar todo esto por varios medios, pero no obtuvo respuesta positiva. Hasta se burlaron del caso".
Lo cierto es que la causa que sonaba a venganza personal o celos del ex de Boca, llegó a una instancia más compleja. "Las penas son muy duras, de 2 a 10 años y sin eximición de prisión. Si piden una extradición es porque tienen pruebas', agregó el letrado, tratando de entender la disposición judicial del país árabe.
Tamaña confrontación, sin embargo, tendría una salida prolija, eso sí, si Rocío actúa a tiempo.
"Es que Diego no pretende que vaya presa, si no poder recuperar sus pertenencias", dijo Morla a este diario.
Cuando el insólito encuentro de Maradona con Oliva, tras reunirse públicamente con Verónica Ojeda descolocó al propio clan, algunos aventuraron que en realidad, más que reconciliarse, el hombre que se sintió ofendido, había accedido a los pedidos de su pareja, a fin de frenar las acusaciones de la muchacha por violencia de género.
Las críticas al embajador del deporte tuvieron gran rebote en el país carioca y sólo la presencia de Diego Fernando, logró evitar un torbellino de acusaciones. Sin embargo, Diego apoyado en las sugerencias de su estudio jurídico optó por no abandonar el reclamo de sus "objetos perdidos". De ahí la ratificación de la denuncia y pedido de captura.
Mientras la relación entre Maradona y Ojeda, mamá de Diego Fernando, se consolida. "Ambos mantienen un excelente diálogo diario, tanto por el buen acercamiento de Diego con el pequeño y la gran disposición de Verónica", admitió Morla, la historia con Rocío parece haber entrado en una nebulosa. Es que lejos de esperar una citación formal, Oliva aprovechó su buen vínculo con los medios y, en diálogo con Mariana Fabbiani admitió su encuentro sexual con su último novio en Brasil y sus dudas respecto de un posible embarazo porque "no nos cuidamos", reveló.
Según el abogado del crack, el caso no se agota en la denuncia, si no que alcanza a la propiedad donde residen los parientes de Rocío. "Por expreso pedido de Maradona, mandé a identificar a los moradores de la casa ocupada. Si surge que vive allí algún militar, será comunicado al Jefe del Estado Mayor del Ejército', confirmó Morla a propósito del padrastro de la joven. i
Amores que vienen y van, según el humor del Diez
Las denuncias por violencia de género disparadas por la última mujer incondicional de Diego, pusieron al ídolo en un lugar incómodo que sólo fueron relegadas, cuando éste se reencontró públicamente con el hijo en común que tiene con Verónica Ojeda.
La buena relación con la madre de Diego Fernando hacía suponer una reconciliación entre ambos, un acercamiento de Ojeda con las hijas del Diez, más el rechazo público a la novia futbolista que en silencio comenzó a desfilar por los medios.
Contra todo pronóstico, Maradona tuvo un encuentro furtivo con la joven en Brasil, aparentemente por expreso pedido de él, lo que desencadenó en la confusión general de su entorno selecto.
El flamante idilio, sin embargo, duró menos de una semana y en medio de la buena performance del seleccionado argentino, el ídolo optó por recuperar sus objetos personales, para luego retornar a su ciclo televisivo.
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