l -¿Por qué un disco de este tipo y cómo fue el proceso de elección de las canciones?
-Empezó como un ejercicio de memoria preguntándonos como tocábamos aquellos temas cuando éramos chicos. En la sala de ensayo hicimos un par y nos planteamos hacerlos en los shows pero a nuestra manera. Sin copiarlos, respetando los tonos y los acordes pero hacerlos como nos gusta a nosotros. Algunos los cambiamos; otros no. 'Masacre en el Puticlub' quedó diferente a como la hacen Los Redondos porque Skay tiene una forma sonora de tocar la guitarra diferente a la nuestra. Lo hicimos mas funk, yo le sume una flauta y quedó una cosa diferente. La idea no es el recuerdo sino el disfrute actual de los temas. Resultó un ejercicio interesante y se nota que es un disco tocado con ganas.
l -Esto no es nuevo para ustedes. Alguna vez grabaron Sube a mi Voiture y en el disco Pappo & Amigos hicieron Gris y Amarillo y Mírese Adentro, todos temas del Carpo.
-Sí, también grabamos Jugo de Tomate Frío para un álbum que nos pidió Litto Nebbia. Hacer este disco también fue un refresco para lo que es la composición. Pudimos ver cómo componía otra gente, qué cosas decían. Algunas canciones fue muy placenteras grabarlas como "Cementerio Club". Hay canciones muy particulares: "Pato trabaja en una carnicería" es un tema muy lindo. Moris es un tipo que ya en 1969 se cagaba de risa de los hippies. Me gustó incluirlo porque para mi Moris es un artista supremo. Cuando descubrí sus canciones descubrí a un artista que decía la verdad. Cuando compré "Treinta minutos de vida", recuerdo que mi mamá estaba cocinando y dejó todo para escucharlo. Tiene muchas canciones que aún hoy me emocionan. Yo quería cantar eso de "eran los días/ los días de oro", porque para mi tiene memoria emotiva, algo que me hace feliz.
l -Cuando conocí la lista de canciones, Cementerio Club y Pato Trabaja en una Carnicería fueron las que más inquietud me provocaron y me pregunté cómo sonarían hechas por La Mississippi.
-Elegimos darles un sonido que nos gusta que es tipo Tom Petty and The Heartbreakers. Un sonido de rock claro, tocado casi de manera minimalista algo que empezamos a tener desde que dejamos de tener vientos. Con los caños quedé como el capítulo de Los Tres Chiflados cuando Shemp se enreda con todos los tubos. Descubrimos un placer increíble al tocar solo los cinco.
l -Deben haber quedado varios temas afuera...
-Muchos, por ejemplo de Color Humano. Ibamos a grabar "Rock de la Mujer Perdida" de Los Gatos pero no me quería estancar tanto en los años '70. Si no tendríamos que haber hecho tres discos. Me hubiera gustado grabar "Catalina Bahía" de Miguel Cantilo, que es mi autor preferido de toda la historia del rock argentino. Lo adoro: es el Dylan argentino. En realidad elegimos los temas y las bandas y artistas que más nos influenciaron a cada uno o en grupo, por eso hay artistas o bandas que se repiten. No nos excedimos con Pappo porque él es un músico al que se le tributa demasiado, más que a la AFIP. En los ensayos tocamos muchos más temas y hasta a veces algunos los hacemos en vivo, como "Ana no Duerme" o "Adonde está la Libertad". Esta claro que Inoxidables no es un disco que representa a La Mississippi sino a los gustos que tenemos los músicos de la banda, pero si representa nuestro sonido actual. Justamente por esto el que más me gustó como quedó es "Azúcar Amarga". Este disco para nosotros fui un homenaje pero además un disfrute. Son canciones que amamos.
l -Hay innovaciones: el solo de órgano Hammond de Post Crucifixión, es diferente al que hizo Carlos Cutaia en Pescado Rabioso y Todos los Caballos Blancos suena más country.
-"Todos los caballos blancos" suena más Willie Nelson. Lo hicimos bien eléctrico porque no quería que sonara acústico. Y con "Post Crucifixión", Gastoncito (Picazo), el 'viejojoven' de la banda, hizo un solo bárbaro con un instrumento como el Hammond que es muy extraño. Le dio su toque. Nadie en La Mississippi le dice al otro como tiene que tocar, es un código interno.
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