A partir de ahí fue una sucesión de éxitos, que incluyeron Los Otros (2001), Las Horas (2002), por la cual ella gano el Oscar a la Mejor Actriz, Dogville (2003) y Regreso a Cold Mountain (2003). Le siguió un período de varios proyectos inconsistentes, y ella probó que estaba todavía en el tope con su interpretación con una dolorida madre en El Laberinto (2010). Ultimamente, Kidman tuvo éxito volviendo a inventarse a sí misma como pocas actrices lo han hecho, comenzando a ser una respetada actriz en su propio derecho, y que continúa fascinando al público año tras año. Su última película estrenada es The Paperboy, motivo por el cual Diario Popular gestionó una entrevista, a la cual la actriz accedió y que tuvo lugar en un salón del Four Seasons Hotel en Beverly Hills.
Nicole Kidman, que nació el 20 de junio de 1967, llegó vestida por la diseñadora británica Wren Scot, la pareja de Mick Jagger, luciendo la pollera, blusa y suéter hechos por ella y calzado de Christian Louboutin.
The Paperboy la lleva a lugares donde nunca estuvo. ¿Puede hablar de los desafíos que encontró leyendo el guión y luego los que encontró al hacer suyo el personaje?-Bueno, leí el guión y yo ya conocía el trabajo de Lee Daniels (director, productor asociado con Pedro Almodóvar y guionista de The Paperboy) por su labor en Precious (2009), y yo nunca había sido solicitada antes para hacer un rol como el descripto en este film. No es que no haya avanzado en mi carrera, si no que usted tiende a ser contratada en la forma que la gente (productores y directores) la ve a usted, y eso significa muchas veces una frustración como actor, porque a veces está buscando cosas que no son lo que es usted o que usted haya hecho. Usted está buscando esforzarse y trabajar desde un lugar incómodo en vez de hacerlo en un lugar confortable. Así que pensé que este guión estaba alejado de mi experiencia, pero al mismo tiempo yo vivo al Sur (de los Estados Unidos), o sea que el guión no era extraño para mí, respecto de hablar con el acento sureño y de todas esas cosas que me rodean. Por eso pensé que me gustaría interpretarlo, aunque el asunto de la sexualidad era algo espantoso. Pero mi trabajo como actriz me compromete para hacer el rol y no escaparme de él por mis inhibiciones.
Hablando de la sexualidad, ¿cómo decidió hacer esa escena?-Desde el minuto que comencé en mi rol, la única forma que podía hacerlo, era ser en realidad el personaje Charlotte. Cuando conocí a John Cusack fue en su rol de Hillary Van Wetter y nunca hablamos en términos de John y Nicole a través de toda la filmación. Cuando terminamos la película, el vino a mi trailer y se presentó diciéndome: “¡Hola!, soy John” (risas) porque si todo el tiempo me hubiera dirigido a él como soy yo de verdad, no me hubiera sido posible hacer esa escena. Por el estilo en que fue filmada, nunca supe dónde estaba la cámara. La forma que Lee (Daniels) filma, lo hace con “long lenses” (telefoto) y con las cámaras atrás en la habitación. Lee estaba muy concentrado en lo que John y yo estábamos haciendo. Tuvimos que repetir la escena doce veces. Cuando vi la película en Cannes me di cuenta lo que hice. Nunca estaba muy segura de cómo iba la filmación. Lee cambia su parecer todo el tiempo. Mueve la cámara todo el tiempo.
Es muy interesante su personaje y la atracción por este tipo en la prisión. ¿Investigó para hacer su personaje para conocer el tipo de mujer que representaba?-No quería investigar porque prefería hacer mi propia investigación. Le dije a Lee (el director) que me lo dejara sola, pero insistió que tenía una lista de cinco mujeres que habían tenido relaciones con hombres en la prisión. Tuve que pasarme un día entero para conocerlas y ellas fueron increíblemente gráficas y honestas en sus descripciones, y de esa forma tuve el acceso a la tipología de cada una de ellas. Justamente, una de ellas pasó por una situación similar al de mi personaje, Charlotte. Otra obtuvo del juez una orden de restricción porque temió por su vida. Una tercera se casó con el tipo. Las experiencias de esas cinco mujeres sirvieron para representar el personaje en esa difícil escena.
Pasando a otro tema: pienso que la mujer a los 45 está en su mejor forma. ¿Tiene esa sensación?
-Me siento un poco más cansada (risas) y algunas veces siento un poco de dolor. Tengo dos hijos pequeños así que llegar a los 45 es algo espectacular. Quiero decir que tener este regalo a esta edad es algo maravilloso, pero al mismo tiempo no tengo la vitaminas que tenía a los 20 años (risas). Pero intelectual y emocionalmente pienso que mi mayor deseo como ser humano, es vivir una vida bien examinada y seguir y pensar, y de esa forma tener más compasión, más bondad, más entendimiento y estar esperanzada, hacer cosas en este mundo que sean relevantes a esta edad. Creo que el entendimiento de ser quién soy y qué es lo que quiero ser, es mucho mayor a que cuando yo era adolescente, a los 20 y a los 30, y no puedo esperar a cómo serán las cosas cuando entre a los 50 porque es allí algo maravilloso a esa edad con conocimientos y tener materializada la idea de haber vivido una larga vida y finalmente haber contribuido a vivirla en cierta forma.
¿Así que los 45 son mejor de lo que esperaba, verdad?-Sí, es mejor. Los 45 son mejor de lo que esperaba. Quiero decir que al mismo tiempo, imprevistamente, estoy tratando con mis padres que son septuagenarios y todas esas cosas que hay, hay dolor, hay un sabor agridulce porque saben adonde están yendo, que hay un principio y un fin que se está acercando, porque están envejeciendo. Están todas esas emociones que se entrecruzan, pero al mismo tiempo hay una enorme alegría y agradecimiento por cada día que se vive.