Protagonista singular si las hay, Paola Barrientos, una de las artífices de Viudas e Hijos del Rock and Roll, cada vez adquiere más notoriedad. Desde su rol de Miranda en la actual apuesta de Underground, la productora de Sebastián Ortega para Telefé y la trascendencia de la publicidad del reconocido banco que la involucra, hasta su triunfal paso por Graduados, la chica de sonrisa canchera y gesto descontracturado, se ha convertido en la favorita de muchos. "Es un buen momento. Pero descreo de todos los condimentos y la cosa edulcorada de la fama", dice Barrientos, decididamente alejada del prototipo de la heroína de telenovela.
"Yo descreo del amor y también descreo del odio de la gente. Lo que llaman "fama" es un arma de doble filo y uno no sale completamente indemne de eso", sostiene la mujer de perfil bajo y de poca concordancia con lo que genera la cámara. "A mí me parece que creerse los sentimientos que se generan en el público por trabajar en una tira diaria puede traerte mucho sufrimiento. Por eso trato de estar afuera, es la forma que tengo de protegerme. No sólo de lo malo, sino del amor porque ser querida también te quema la cabeza. Y si vivís pendiente de esa oscilación estás frita", es realista.
"A veces de afuera eso se critica o se ve mal, pero yo prefiero tener una vida tranqui, estar en mi eje y nunca pendiente de lo que generás o de lo efímero de la consideración que te puede dar el otro", resalta la actriz que, mucho más allá de la tele, ha transitado un extenso recorrido en la esfera teatral. Viudas e hijos del rock and roll, es formalmente para Paola su primer protagónico televisivo. Sin embargo, se resiste a creerlo del todo. "Para mí es un orgullo increíble que me hayan elegido, pero bueno, no me la creo. Está la responsabilidad de llevar adelante una historia, cosa que antes no me sucedía. Hay muchos actores que hacemos esta tira y yo diría que también hay un protagonismo coral en lugar de poner el acento en una o dos personas. Eso también afloja la presión", deja en claro.
La ficción escrita por Ernesto Korovsky, Silvina Fredjkes y Alejandro Quesada le abre el espacio a una nueva composición y a mostrarse en un tono netamente distinto al que recreaba en Graduados, la exitosa tira encabezada por Nancy Dupláa y Daniel Hendler en la que tomó mayor popularidad. Si bien existen algunas similitudes, los personajes son claramente disímiles. "Si Miranda se la encuentra a Vicky, la trompea", ríe con fuerza aludiendo a ambos papeles.
"Miranda es un personaje que muestra su presente y su pasado. Está casada con un polista (Juan Minujín) de familia adinerada muy conflictiva y tiene dos hijos. Su percepción cambia cuando se reencuentra con el amor de Diego (Damián de Santo)", dice de quién en la trama rememora un verano de la década del '90 donde se enamoran perdidamente y perdieron el rastro hasta el presente. "Mi personaje de Vicky Lauría en Graduados, la amiga psicóloga y confidente que acompañaba a Nancy Dupláa, transitiva por otro lado", explica esta intérprete que supo conquistar a los televidentes con su gracia. "Si bien son dos personajes del pasado que tienen la misma edad, son totalmente diferentes.
Distinta, diferente