Rodolfo Ranni fue uno de los puntales en el éxito de Nazarena. Compartió escenario con ella desde aquella primera apuesta de Los Grimaldi, cuando la rubia hipotecó su casa para pagarles a sus empleados. Después siguió apoyándola con Los Locos Grimaldi y otro éxito que se festejó en medio de sueldos que no todos los productores pagan en el espectáculo argentino. Pero al Tano lo sorprendió la fatídica noche en la que Fabián Rodríguez, el marido y socio de Naza, decidió quitarse la vida y desde ese momento nada fue igual. La gira pautada se suspendió, todas las risas y bromas se reemplazaron por lágrimas, las planificaciones por inseguridades y la bonanza por deudas que aturdían a una Nazarena solitaria y cabeza de familia. Pero tantos buenos recuerdos, tantos años de un trato ejemplar para los actores, hicieron que todo el elenco, con el Tano a la cabeza, decida apostar una vez más por Naza y este jueves volver a salir a escena en el teatro Teatro Niní Marshall de Tigre. No fue fácil tomar la decisión, mucho menos encontrar el lugar acorde para el reencuentro con el público. Y para el Tano tampoco será un estreno más, ya que es el encargado de recibirla en el escenario.
Tenés muchos años de experiencia. ¿Cómo creés que será esta vuelta de los Locos Grimaldi?
-Diferente a todas, sin dudas. Siento que será diferente a cualquier cosa que haya vivido en mi carrera. Encima la obra arranca cuando ella me toca el timbre y yo le abro la puerta. Eso va a ser muy emocionante. Presiento una ovación de la gente que nos hará frenar el diálogo, habrá llanto pero uno le pone el pecho a las balas y debe seguir.
¿Se puede abstraer el actor de la persona?
-Sí, es nuestra función. No se puede mezclar, hay que dejar todo lo demás abajo. Los actores tenemos un ángel de la guarda que a veces hace que uno tenga 40 grados de fiebre y suba al escenario sin problemas. Después cuando bajás otra vez sufrís las consecuencias. La actuación es eso, es hacer creer algo que es mentira. La verdad está en la vida.
Se habló mucho de que algunos no seguían, que no habían arreglado el dinero. Al final están todos. ¿Por qué?
-Creo que teníamos la obligación moral de estar ahí. Nazarena generó la solidaridad de todos. No es fácil bajarse el cachet para un actor y acá todo el mundo lo hizo. Además durante los dos años que tuvimos juntos fue una productora excelsa. Por eso nos sentimos obligados a devolverles ese cariño. Ante una circunstancia como esa lo menos que podemos hacer es estar. Ella siempre nos puso por encima de todo, cuidó al actor y a la persona. Hoy no podíamos fallarle.
Vos habías generado una gran amistad con Naza y su marido. ¿Cómo te pegó la noticia?
-Tremendo, demoledor. Para mí fue tremendo. Entré en un mutismo tremendo. Estuve presente en el velatorio, después la acompañé en el entierro y no hable con Naza desde ese día. Le mando mensajes por otras personas pero fue tan fuerte que no me animé a invadirla. Fue tan crudo, tan desgarrador lo que vivimos, que sentí la necesidad de no molestar. Mi encuentro con ella será en el primer ensayo (NdeR: comenzaron la semana pasada). Yo decidí que así sea, tengo un cariño muy grande por Nazarena y por eso sé que ella entendió que mi manera de acompañarla era no molestarla.
Antes de la muerte de Fabián se hablaba de un verano en Carlos Paz de Nazarena con un nuevo desafío. Hoy todo cambió. ¿Pensaste qué vas a hacer en la temporada?
-Si Naza me llama sin dudas que voy a ir con ella. Como productora me dio dos años maravillosos donde nos atendían de la mejor manera. Muchos hablaron de problemas económicos, de deudas. En mi caso la realidad fue totalmente opuesta. Me pagaban antes de la fecha. Siempre venían los domingos a casa para que yo no me tenga que ir del teatro con la guita. Se portó de una manera que pocas veces me pasó a lo largo de mi carrera y sin dudas que si surge algo voy a estar con ella. Pero ahora lo que quiero es pasar este momento y después ya llegará la hora de armar el verano. Es tan fuerte lo que pasó que no hay lugar para pensar en otra cosa.
¿Te sorprendió la manera de producir de Nazarena?
-Para nada. A ella la conozco desde que era actriz, hicimos teatro juntos y siempre me decía que iba a producir. Se la pasaba pensando ideas, estaba siempre encima del trabajo. Es una obsesiva de su laburo y por eso lo mejor que puede pasarle en este momento en volver. Todas las heridas se curan con el trabajo, después es lógico que al bajar del escenario hay que seguir remándola, pero para eso está su familia y ella se aferra mucho a ellos. Nosotros somos los que vamos a estar arriba del escenario para contenerla y en eso no podemos fallarle.