Y saben que es lo mejor de un tipo como Joe Satriani es que deja tocar a sus compañeros de banda. Les da el lugar que merecen, y permite que se luzcan. Ojo, no solo en cada una de las canciones. También tienen su momento solos para pelar todo lo que tienen frente al público.
El baterista Marco Minnemann (Steven Wilson/Aristocrats) la rompió toda. Tiró una de magia arriba de los parches, y una de malabares con los palillos, impresionante. Tranquilamente se podría ganar la vida en el Cirque Du Soleil. Después del solo bestial que se mandó, el Luna Park se puso de pie para ponderarlo.
El que también se llevó todas las miradas fue Mike Keneally (Steve Vai/Dethklok), con sus teclados y la guitarra. El viejo un crack. Le devolvió todas las paredes a Joe, y en cada oportunidad que tuvo para solear, dejó en claro por qué está junto a un músico de la talla de Satriani.
Por supuesto que Bryan Beller (Dethklok/Aristocrats) fue pared en el bajo. Pero una pared repleta de adornos. De detalles pintorescos. Y junto a este trío impresionante de músicos, Joe Satriani dio un espectáculo impecable ante las miles de almas argentas adictas a la guitarra. Una cátedra inolvidable para esos amantes de las seis cuerdas.