Una pesadilla para una familia en San Antonio de Padua
"Yo soy exorcista, hago esto", dice el sacerdote Manuel Acuña, que en su parroquia de Santos Lugares lleva realizados más de 200 expulsiones de espíritus. Cada uno es una historia particular, especial y que merece ser relatada. Uno de ellos ocurrió semanas atrás, con una chica de 18 años que resultó poseída en su casa de San Antonio de Padua por un "alma errante", perteneciente a una adolescente de la misma edad que había fallecido por enfermedad y que se aferraba a la familia de la víctima, sobre todo a la madre. "Ahora vos sos mi mamá", le dijo a la mujer en el primer "contacto".
Se trata de un episodio que se distancia de la mayoría, con espíritus malignos, porque la protagonista es una entidad positiva, que no pretende hacer daño, destruir o generar rupturas, sino que actúa en búsqueda de amor. "Es así, hay almas que no llegan al Cielo, por distintas razones, y se quedan aferradas a nuestro mundo, donde anhelan lo que perdieron. En este caso, la obsesión del espíritu era la madre del cuerpo que pretendía ocupar", explicó Acuña. "Nosotros, que documentamos de manera exhaustiva cada uno de los episodios, denominamos este expediente como 'El exorcismo de Nahir', porque así se llamaba la adolescente fallecida y, por supuesto, su espíritu", indicó Acuña, en diálogo exclusivo con Más allá del Misterio.
La pesadilla para la familia de San Antonio de Padua comenzó en la misma noche del 24 de diciembre de 2012, en pleno preparativos para la Nochebuena. "Se trata de una jornada muy especial, no es un dato menor, porque en el hogar se encontraba toda la familia de Antonia, que es la chica de 18 años que sufrió la posesión. Había mucho amor allí", señaló el religioso.
"En un momento, Antonia se dirigió al baño de la vivienda, y fue allí que se produjo la primera transferencia espiritual. Cuando salió, su familia se percató de inmediato que su pelo estaba cambiado. Es que lo primero que hizo el espíritu ocupante fue revolverse el cabello, batirlo, porque seguramente así lo usaba Nahir en vida", dijo Acuña.
No fue todo, porque Antonia ya no era ella, ni en sus ojos, desorbitados, ni en su andar, tampoco en el tono de voz. "Hablaba más fuerte, raro para los suyos. Se acercó a la madre de Antonia, la miró fijo a los ojos y le dijo 'ahora vos sos mi mamá'. En estado de sorpresa y conmoción, la mujer le respondió que siempre había sido la madre, pero el espíritu le respondió de manera tajante: No, vos sos la mamá de Antonia, pero yo soy Nahir, y ahora sos mi mamá".
Tras ese momento, que para la familia y la propia Antonia se constituyó en un hecho bisagra, la joven padeció fuertes convulsiones y finalmente una profunda pérdida de conciencia. Ahí, fue trasladada para atención médica, pero todos los estudios dieron positivo. "La chica estaba perfecta. Viene de una gran familia, no consume drogas, es estudiante y no tenía antecedentes de problemas de salud, de ningún tipo", explicó Acuña.
"Le hicieron infinidad de estudios médicos, por facultativos de distintas áreas. No había problemas de salud. Fue sometida a diversos análisis neurológicos y psiquiátricos con resultado negativo. Luego, y tal como suele ocurrir en estos casos, la familia comenzó a transitar otras opciones, como curanderos o parapsicólogos, sin embargo nada sirvió", dijo el cura Acuña.
En ese marco, la familia atravesó momentos durísimos. Es que la chica tenía estos "episodios" cada vez con mayor recurrencia. "Nahir se apoderaba de su cuerpo todo el tiempo, con extrema facilidad. Está claro que el espíritu estaba decidido a continuar su vida truncada. Allí fue que la familia investigó y descubrió algo asombroso, porque resulta que esa casa donde vivían había estado deshabitada más de una década, pero previamente había estado allí una familia que perdió a una hija de 18 años, que sufrió una rara enfermedad y falleció. Esa joven se llama Nahir", contó el sacerdote.
En ese punto, se produjo un nuevo quiebre, porque la familia de Antonia comprendió que estaban ante un problema poco común, que requería de atención especial. "Fue una curandera quien les dijo que nada podía hacer y que buscaran un cura exorcista. Así fue que nos encontraron y fue la mamá quien vino a una de nuestras misas, donde tuvo una primera entrevista. Luego, al captar el caso y determinar que se requería de una sanación urgente, vino la chica a nuestra parroquia. Fue un exorcismo complicado, largo y arduo".
"Aquí se dio esa particularidad. Se reza, se pide a Dios que la acepte, porque se trata de un alma errante, y no de una entidad maligna. Hicimos ese doble trabajo de proteger a Antonia y mostrarle el camino celestial al espíritu de Nahir", finalizó el sacerdote.