La estrategia de Tinelli, enton ces, es convocar a otra asamblea pa ra elegir presidente en
2016. Si esto sucede, cambia absolutamente todo el panorama porque los clubes, di visiones y Ligas deberán elegir nue vos asambleístas: no es la conti nuidad de la del 3 de diciembre, es otra. El efecto colateral de ese escenario es que también pueden sumarse candidatos, con sus corres pondientes avales. River, por caso, apuesta a ello: no dejará a su asam bleísta Jorge Brito en Buenos Aires pese al llamado de elecciones del oficialismo.
Después de las "traiciones" que sufrió cada candidato en el cuarto oscuro -Segura perdió entre tres y cuatro adherentes y Tinelli siete u ocho-, desde el entorno del anima dor avivaron el fuego para renovar los votantes y captar nuevas adhe siones con algo más de tiempo por delante.
Si a las 18 del viernes de la sema na próxima, 38 asambleístas dan el presente habrá quórum para elegir presidente. De lo contrario, tras un cuarto intermedio de una hora se tomará lista nuevamente y con un mínimo 10 asambleístas se procede rá igualmente a la votación: la estra tegia de no brindar quórum,
no im posibilita la asamblea. Pero si ese escenario se concreta, la idea de Ti nelli es impugnar la asamblea y de esa manera, la justicia intervendrá inevitablemente.
Las fechas -18, 23 o alguna de 2016-, son el resultado caprichoso de una contienda inédita para la AFA, que tal vez nadie sepa jugar por décadas de oscuridad democrá tica. No hay, en ninguno de los días propuestos y rechazados, lógica aplicada al interés de terminar con la acefalía de hecho que
paraliza a la administración del fútbol desde hace meses.
El día de la Asamblea es una ba talla a ganar, como si en cada una se edificara el camino al sillón de Grondona. En rigor, la llave de la oficina del tercer piso se logra con 38 de los 75 votos posibles. Siempre y cuando, claro, el rival no haya su mado
otros 38.
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