Ángel Di María asustó a muchos en la jornada de ayer, cuando debió retirarse antes en el empate del Real Madrid frente al Valladolid por una lesión y se pensó en un desgarro que hubiera complicado su presencia en el Mundial de Brasil.
El día después, se confirmó que el rosarino sufre un pequeño edema en el pectíneo, un músculo a la altura de la ingle, pero no hay rotura.
Los medios españoles aseguran que incluso podrá jugar la final de la Champions League ante el Atlético de Madrid, el 24 de mayo en Lisboa.
A 35 días para el Mundial, Alejandro Sabella no gana para sustos.
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