En ese encuentro, el juez le anuló dos goles legítimos al conjunto brasileño y no le cobró un penal después de una clarísima mano de Leandro Marín adentro del área. Boca ganó 1-0 con un golazo de Juan Román Riquelme, y Grondona, días más tarde, soltó eso.
Amarilla no quiso entrar en polémica, pero sí buscó limpiar su imagen: "Estoy tan sorprendido como ustedes, pero estoy muy tranquilo porque el que nada debe, nada teme. Yo no favorecí a Boca. Las palabras de estos dirigentes corruptos destruyen el fútbol. Nosotros no nos metemos en las cosas sucias de los dirigentes. A mí nunca nadie se me acercó ni me ofreció nada. Todos saben cómo soy. Acá hay alguien que quiere ensuciar mi carrera" señaló en diálogo con una radio paraguaya.
Luego, puntualizó en los audios y atacó al fallecido mandamás de AFA: "Mejor que no lo tenga enfrente a ese señor. No sé de lo que soy capaz. Mis abogados ya tienen el audio y me dirán qué hacer. Tengo la conciencia demasiado tranquila y estoy a disposición para cualquier tipo de investigación. Esto afecta al arbitraje paraguayo, quieren meternos a todos en una bolsa de gatos".
comentar