Lo primero que cambia es el dibujo táctico. El inflexible 4-3-3 brillará por su ausencia. Se convertirá en un 4-4-2 más sólido, con el ingreso de Matías Kranevitter para acompañar a Javier Mascherano en la batalla por la mitad de la cancha. Arriba, de todos modos, habrá cuatro rapiditos, tres de ellos del PSG: Ángel Di María, Javier Pastore, Ezequiel Lavezzi y Carlos Tevez.
Hay un cambio por línea. En defensa, Facundo Roncaglia y Ezequiel Garay, quien fue papá ayer, le dejan su lugar a Pablo Zabaleta y Ramiro Funes Mori. En la mitad de cancha, por el lesionado Lucas Biglia, juega Matías Kranevitter. Ángel Correa, de interesante presentación contra Ecuador, le deja su lugar a Ezequiel Lavezzi. Y Sergio Agüero, lesionado, sale para que entre Carlos Tevez.
De esta manera, el once será:
La necesidad de ganar está más impuesta que nunca. Un mal resultado, acompañado por otra actuación confusa, como la del último jueves, podría ser catastrófica para el Tata. Los futbolistas deben salir al rescate de un técnico que parece contra las cuerdas.
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