Bayern Münich parecía ser el más favorecido en el sorteo de los cuartos de final de la Champions League. Benfica era, a priori, el rival que todos elegían. El conjunto alemán aprovechó la localía: ganó 1-0, evitó que le convirtieran goles de visitante y viajará a Portugal para intentar conservar la ventaja. Sin embargo, no ejerció la superioridad que se pronosticaba.
El partido arrancó descontrolado. A los dos minutos, Arturo Vidal conectó uno de esos típicos centros del conjunto alemán, que suele volcar el juego hacia los costados, buscando la proyección de los laterales. El chileno cabeceó y puso el 1-0, que parecía el comienzo de lo que pintaba para goleada. De lo que parecía la piedra fundacional de una serie que se definiría en Alemania, cuya revancha se disputaría solamente para completar el trámite.
No pasó nada de eso. Los de Pep Guardiola buscaron, intentaron, generaron; pero no encontraron. Aunque Benfica inquietó poco y nada a Manuel Neuer, consiguió un resultado que, por más que sea derrota, es positivo: deberá remontar solamente un gol en Lisboa, donde habitualmente se hace fuerte. Los alemanes tienen malos recuerdos de Portugal: la última vez cayó 3-1 ante Porto, en una llave que finalmente definió por goleada como local.
comentar