"Me guardo las sensaciones", dijo en un momento. "Perdimos de casualidad", en otro. Con frases que hicieron subir y bajar la intensidad de sus declaraciones, el técnico de Boca habló con la prensa después del partido.
Primero aseguró que no escuchó lo que había dicho el presidente Angelici cuando anunció que no le iba a temblar el pulso si tenía que pedirle al técnico que diera un paso al costado: "No repercutió de ninguna manera en el vestuario porque no escuchamos nada".
Después, habló del partido y se quejó de la suerte: "Nosotros no tenemos derecho a equivocarnos. Fue un partido parejo, en el que los arqueros trabajaron poco, y ellos encontraron con una pelota parada, que se desvió en un jugador nuestro, el gol. La fortuna no está de nuestro lado". Pero agregó al hablar de cómo está de ánimo el plantel: "Ni los jugadores ni yo estamos contentos con este momento. Pero sólo se sale trabajando".
Y más adelante expresó: "Los muchachos dieron todo lo que tenían para dar. Ahora hay que trabajar pensando en Estudiantes, un rival difícil, que está primero, y con el que jugaremos con un día menos de descanso".
Por su parte, Agustín Orión, no ocultó su fastidio después de la nueva derrota del equipo.
Ni bien terminó el partido y en declaraciones a la transmisión de TV, el arquero señaló: "Siento mucha impotencia y prefiero no hablar mucho". Y enseguida aclaró: "Estoy muy caliente, esto es Boca y acá hay que ganar, viejo".
Además, prefirió no hacer un análisis del juego: "Estoy con las pulsaciones elevadas, recién terminó el partido. Pero está claro que esto se levanta de una sola manera: ganando. Tenemos que dar más".
comentar