• La actitud fue fundamental de este cambio boquense. Los jugadores dejaron la vida y ganaron las divididas, algo que con Bianchi no pasaba.
• El esquema táctico dejó de ser un 4-4-2 para convertirse en un 4-3-2-1. Sin embargo, para defender, Acosta y Carrizo se tiraban atrás formando un 4-5-1. Boca estuvo mejor parado.
• Los cambios de nombres fueron positivos. Con Bianchi, Colazo y Meli prácticamente no jugaban y ayer rindieron muy bien. Además, Gago se volvió a parecer al jugador de siempre, y jugó más suelto. Para cerrar, puso a Acosta, el número 10.
• Que haya jugado Erbes por el centro del campo no fue un detalle menor. Con el Virrey, el Pichi recorría la banda derecha y no se sentía cómodo, hasta que el Vasco lo puso en la posición que mejor le cae.
• En los partidos anteriores, a Boca le hacían un gol y parecía que el equipo se moría. Ayer arrancó en desventaja y lo dio vuelta en una muestra de hombría, que se pedía hacer rato. Hasta lo liquidó con uno menos.
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