Gimnasia arrancó para tener una gran noche y lo terminó sufriendo, como tantas otras jornadas en el bosque platense. Si bien apenas se quedó en el 1 a 0 por las intervenciones del arquero Silvio Dulcich, no repitió en el segundo tiempo, todo lo bueno del primero y allí apareció en escena este Quilmes, que careció de juego, pero se jugó con todo hasta el último minuto por un empate que no llegaría.
El Lobo tuvo un arranque rápido y furioso. En apenas 17 segundos, ya puso mano a mano a Rasic con Dulcich, pero el arquero ganó el mano a mano y luego, con voracidad siguió buscando el desnivel. Que no tardó en llegar, cuando Fito Rinaudo se metió en el área a puro coraje, asistió a Castillón que remató y el rebote le cayó a Walter Bou, que tocó al gol, cuando apenas se disputan cinco minutos.
Con la ventaja a favor, Gimnasia cada vez que atacó visibilizó la fragilidad defensiva de un Quilmes, que recién pudo reaccionar promediando la primera etapa. No obstante, careció de llegada y el local generó algunas contras, en las que pudo aumentar el marcador. En una de ellas, Dulcich volvió a lucirse frente a una trepada de Oreja y en la jugada siguiente, Bou cabeceó apenas desviado. Todo o casi todo de los dirigidos por Gustavo Alfaro, en su debut como técnico, reemplazando al largo período de trabajo de Pedro Troglio.
A partir de las tapadas de su arquero, el Cervecero se fue animando, se adelantó en la cancha, desde el empuje del Chapu Braña y con el ingreso de Elizari ganó en fútbol en la zona media. No lo llevó por delante al dueño de casa, pero empujó y se expuso a la contra, que no terminaron en el segundo gol por las tapadas de Dulcich.
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