Un acto de indisciplina táctica, que salió a la superficie en el momento que reemplazó a Cvitanich, encendió la mecha e hizo explotar a Falcioni. Riquelme apuntado y el delantero quedó en medio del conflicto.
Tuvimos algunos problemas de manejo”. La frase de Julio Falcioni, sobre el filo de la medianoche del martes en la Argentina, evidentemente era un mensaje cifrado. Alguno o algunos de sus jugadores no habían hecho en el campo de juego lo que él había ordenado tácticamente y empezó a explotar. El partido quizá más insignificante de los seis del Grupo 4 de la Copa Libertadores, ante el modesto e ignoto Zamora FC, terminó siendo una bomba atómica para Boca. Y el reemplazo de Darío Cvitanich sobre el cuarto de hora del complemento, la mecha que se encendió. ¿Qué fue lo que pasó en la tórrida noche de Barinas, en la República de Venezuela? Hay al menos dos versiones, según lo que se pudo reconstruir, para explicar por qué Julio César Falcioni explotó y presentó su renuncia ante el presidente xeneize. Versión I, Cvitanich en el medio. Iban 15 minutos del segundo tiempo cuando Julio Falcioni decidió el ingreso de Pablo Mouche en lugar de Darío Cvitanich. El ex Banfield, uno de los jugadores más cercanos al entrenador, llegado al club por insistente pedido suyo, salió con evidentes muestras de disgusto. “¡Fuiste todo el partido por adentro! ¿Por qué no fuiste por afuera, como te había dicho?”, lo interrogó con dureza Falcioni y su tono y semblante le “explicaron” a Cvitanich la causa de su reemplazo. “A mí Riquelme me dijo que fuera por adentro”, habría sido la respuesta de Cvitanich. Ya en el vestuario, finalizado el partido, Falcioni le pidió a Juan Román Riquelme, el capitán xeneize, que se le acercara y, apartado del resto de los futbolistas, le dijo: “Cuando seas técnico, decidí vos cómo querés que juegue tu equipo. Por ahora, el que decide soy yo”. Ahí terminó de explotar Falcioni, que en el viaje de regreso desde Venezuela le habría comentado a José Requejo, integrante del departamento de fútbol de la entidad, su decisión de abandonar el puesto: “Este (por Riquelme) ya se cargó a Ameal (el anterior presidente). Ahora se los va a cargar a ustedes. Yo me voy”, le habría espetado el DT a uno de los directivos que estuvo en Venezuela acompañando a la delegación. Versión II, Riquelme se sorprende. Hubo una segunda versión de los hechos ocurridos en el estadio La Carolina de la ciudad venezolana de Barinas. La misma indicó que en el momento que Darío Cvitanich era reemplazado, y viendo la cara “de traste” que tenía (al punto que pateó una botella de la calentura), Falcioni le recriminó que no había hecho lo que él le había pedido. Pero que no hubo ninguna referencia a Riquelme en el ese dialogo corto y caliente entre el técnico y el reemplazado, sino que el “imputado” era Walter Erviti como el que le daba contraindicaciones a Cvitanich. Pero que más tarde a oídos de Juan Román Riquelme le llegó el comentario de algún íntimo del plantel de que lo habían “mandado al frente” por la indisciplina táctica de Cvitanich. Enterado de la situación, siempre según esta segunda versión, habría sido Riquelme el que tomó la iniciativa de encarar a Falcioni para aclarar los tantos. Como sea, cuando se subieron al avión para el regreso a Buenos Aires el técnico de Boca estaba en llamas y comunicó a los directivos que así no podía seguir.
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