Uno porque con la remontada del final del último torneo casi se queda con la vuelta a Primera de Independiente y el otro porque se armó un dream team que supera en nombres y apellidos a varios de los 20 equipos de la elite, se habían ganado de antemano la chapa de animadores y tenían en la sabiduría que se consigue en una charla de taxi, el ascenso asegurado.
Pero ni el Bicho de Riquelme y sus apellidos ilustres, ni el Huracán de Pity Martínez y su banda lograron confirmar en este torneo tan corto como rentable –si se lo aprovecha- el sayo que había encontrado a su medida antes del torneo.
Argentinos marcha séptimo en la zona A, a 10 puntos del líder San Martín de San Juan. Huracán, en la zona B, está noveno con la mitad de puntos que el primero, Atlético de Tucumán, apenas sobre Sportivo Belgrano y Santamarina de Tandil, los dos últimos. En la tabla general, los dos están de la mitad para abajo.
Después de ganarle a Aldosivi, en la quinta fecha Argentinos no volvió a ganar y sumó un punto de 12 y en el medio además quedó libre. El Globo, vive un presente casi calcado: de la docena de puntos que disputó, sumó uno: el empate ante Santamarina en la séptima fecha . Luego sobrevinieron tres derrotas consecutivas.
Otra cosa los iguala: ambos siguen en la Copa Argentina que además de efectivo en premios por pasar de ronda, la final otorga, más allá de dinero, un pase deportivo de categoría para competir internacionalmente. Pero eso, claro, al hincha no lo seduce porque en sus planes al cabo de los seis meses que dura el campeonato no está otra cosa que la vuelta a Primera.
"Me banco las puteadas, me banco los silbidos. Soy una persona abierta y es entendible. Trato siempre de levantarme y en el fútbol me han pasado cosas así, y sé que lo voy a revertir", se esperanzó Patricio Toranzo, quien falló un penal en el partido ante All Boys, el último de la seguidilla de derrotas.
En Argentinos, sólo los apellidos de peso del plantel pueden sostener a Bichi Borghi, mientras suena el nombre de Ramón Díaz –de excelente relación con Riquelme y el Lobo Ledesma, por ejemplo-, para sucederlo.
Las fechas pasan, los puntos quedan y la punta es de quienes no estaban en los planes ni del viaje más corto en taxi, donde las certezas y las máximas de fútbol, y otras yerbas, corren como la bajada de ficha.
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