El gran fútbol no lo tenía. Pero, siempre hay un pero. Gustavo Álvarez eligió trabajar en silencio y hoy se habla de la hazaña que consumó: mantener al Celeste en Primera. En Temperley claro que es conocido, lo avala su pasado como jugador del club y el tremendo logro que acaba de conseguir la institución, conduciendo a un grupo de jugadores. La confitería del club es el marco ideal para el diálogo en donde reseña la epopeya.
—¿Cómo calificás esto una semana después?
—Yo prefiero decir que es un gran alivio, esa es la gran sensación cuando se sale de una situación como esta. Yo siempre digo que pelear arriba y abajo, son situaciones que generan tensión. Pero pelear abajo es mucho más angustiante. Además, fue la consecución de un objetivo. A priori era difícil por la posición en la que estábamos en la tabla. Pero no como jugó el equipo en el semestre. El equipo hizo que el objetivo fuera cada vez más posible. Hay una dosis de felicidad.
—Pensar que en algún momento Aldosivi les llevaba catorce puntos...
—Sí, pero además había otros equipos en el medio. Nosotros nos enfocamos en jugar cada vez mejor y así tener más posibilidades.
—¿Molestaba que se dijera que el descenso se iba a definir entre Temperley y tres más.
—No, porque nosotros estábamos en el puesto 29no. de la tabla de promedios y al no mostrar otra cosa, era lógico que la prensa y la gente pensaran de esa manera. El camino para revertir eso era jugar mejor. Si ganás pero no sostenes una filosofía futbolística, es pan para hoy y hambre para mañana.
—¿Te sorprendió Guevgueozian?
—Sabíamos lo que nos podía rendir Mauro y por eso lo trajimos. Lo veníamos siguiendo y hablamos con algunos de sus entrenadores.
—¿Qué se haya ido Crivelli fue un problema para vos?
—Los jugadores tienen posibilidades de crecimiento profesional. Se ha ido también Arregui en medio de la temporada. Son las adversidades a las que hay que imponerse, estar preparado y salir adelante. Pero teníamos en claro que el objetivo lo iba a conseguir el plantel y no las individualidades. Todos reaccionaron igual. Incluso, los que no iban en algún partido al banco y eso es importante. Hay un gran mérito de este plantel.
—¿Cuándo se fue el presidente Lewin sentiste que se les complicaba?
—El decidió irse. Pero si bien la gestión de Hernán fue importante, el club siguió estando ordenado. En todo momento sentí un gran apoyo de ellos y de la Subcomisión de Fútbol, pude trabajar con tranquilidad y me dieron todo lo que necesitaba.
—Y esto siguió con la clasificación para la siguiente fase de la Copa Argentina...
—Yo le había dicho a los jugadores que si bien lo conseguido había sido importante, no nos debíamos relajar y así pasó.
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