Gimnasia sorprendió de entrada, apenas a los dos minutos, cuando la defensa de San Lorenzo apenas se estaba desperezando: centro de Licht desde la izquierda, Vegetti no alcanza a cabecear e Ibáñez, ingresando por el segundo palo, toca al gol. ¿Una jugada aislada en la que el Lobo aprovechó que el Ciclón había entrado dormido? podía ser, pero el recorrido de ese primer tiempo demostró otra cosa. Porque Gimnasia siguió inquietando, con argumentos similares, a un rival desconcertado en el medio y muy permeable en el fondo, especialmente por los costados.
Así, en el mapa de los méritos fue Gimnasia el único que acumuló motivos como para justificar más emociones. Carrera en tres oportunidades por centros de la derecha, Ibáñez una vez apareciendo solo y Vegetti con un cabezazo que pegó en el travesaño, hicieron que San Lorenzo sufriera de manera desmedida en esos cuarenta y cinco minutos iniciales. Encima, en sus réplicas, pese a la participación activa de Belluschi y un par de acciones de Blanco, el Ciclón casi no generaba peligro y sólo inquietó a Martín Arias con un cabezazo de Gorga contra su propio arco.
Cuando arrancó la segunda parte, Aguirre buscó darle a su equipo algo más de presencia ofensiva y mandó a Bergessio a la cancha, pero Gimnasia, que había pegado primero, pegó por segunda vez: otra vez un desborde por la derecha, centro de Vegetti y aparición libre de Carrera en el segundo palo para poner el 2 a 0. ¿Golpe de nocaut? pudo haber sido, pero en la jugada siguiente, San Lorenzo respondió con un centro de Paulo Díaz (otro de los cambios de Aguirre) desde la izquierda que Bergessio, de cabeza, metió en el área chica donde Guanini le empujó el pie a Blanco para ayudarlo a marcar el descuento.
¿Reacción de San Lorenzo? Sí. Sobre el cuarto de hora, Belluschi colocó un centro perfecto a la cabeza de Paulo Díaz que clavó la pelota contra un palo y cargó de emoción la noche salteña con un 2 a 2 vibrante.
comentar