El Torito estuvo en los triunfos de 2002 y de 2004 y el Lobo en el primero, la noche de la vaselina de Riky Rojas. Esas dos veces, el Millo ganó en la Bombonera y luego cerraría ambos torneos con vueltas olímpicas

Marzo, 2002, el Lobo Ledesma y Cavenaghi se asoma a una Bombonera que estalla de por todos lados porque los dos equipos salen juntos y porque eran tiempos de doble bandeja para la visita. Una hora y media después estarían bailando el baile de un 3-0 inolvidable popular por aquella vaselina de Riky Rojas.

Mayo, 2004, Cavenaghi salta a espaldas de Schiavi y de cabeza empuja a la red otro frentazo de Husaín tras corner de Gallardo. El gol fue el de la victoria y la trascendencia llegaría hasta la actualidad, fue la última alegría en la Bombonera.

Aquellos dos partidos tendrían además el gesto impecable de ser parte de dos vueltas olímpicas que quedarían en la historia.

Ahora que los dos están pisando los tiempos finales de sus carreras, ahora que están a días de volver a vivir la irrepetible sensación de jugar un nuevo superclásico, los recuerdos se hacen presentes y latentes, para el Lobo y pare el Torito y razones a ambos le sobran para soñar con que la historia se repita y haya finales felices, tanto en el partido como en el campeonato.

El Torito Cavenaghi que estuvo en las dos últimas victorias tiene una sensación especial porque en su regreso a River jugó en el Nacional B y ahora en este nuevo regreso, tendrá la chance de volver a jugar en la Bombonera tras 10 años, el tiempo que hace que River no gana en ese estadio. "Tuve la suerte de hacer el gol aquella vez y que sirvió para ganar, yo no vivo del pasado y no me gusta estar todo el tiempo mirando para atrás, pero es un recuerdo imborrable y te demuestra la trascendencia que tiene jugar ese partido y hacer un gol en un clásico. Igual me produce tristeza que no pueda estar la gente de River como aquella vez, es una pena que por los temas de la violencia no pueda haber dos hinchadas".

El Lobo Ledesma, el jugador de este plantel que más clásicos jugó, también recuerda y le dice a este diario: "me tocó perder varios superclásicos, ganar otros y empatar varios también, no descubro nada en decir que es algo impresionante jugarlo, y sin dudas ese del 2002 es el que más recuerdo, por como jugó el equipo, por el gol que hizo Riky (Rojas) y porque ese equipo luego saldría campeón, ojalá se pueda repetir, estamos trabajando para lograr esa victoria que nos ayude a cortar las rachas de visitante".

El Lobo y Cavenaghi tiene la pesada herencia de ser los últimos jugadores de River que ganaron en la Bombonera donde hace 10 años casi que el Millo no puede dejar el campo festejando. Ni siquiera en el 2008 cuando salió campeón pudo ganar. Por eso el valor histórico de aquellos dos partidos inolvidables para la gente de River y para el capitán y sub capitán de este equipo de Ramón Díaz. i

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