Independiente no para de ganar. Esta vez con sufrimiento, con menos fútbol, con un poco de fortuna; pero gana. De a tres pasos gigantes se viene acercando a la cima del torneo, pasos que le enseñó a dar Mauricio Pellegrino, está a cinco de los líderes.
Esta vez se encontró con un Halcón que desplegó sus garras de entrada, al minuto. Pelotazo cruzado de derecha a izquierda, Isnaldo dominó y sacó un remate que se fue apenas por arriba del travesaño. Y cuatro minutos más tarde el Ruso fue el que salvó de manera agónica un cabezazo de Ciro Rius. La presión de Defensa era marcada y sostenida por lo que el Rojo no estuvo cómodo en el manejo de la pelota.
Por eso comenzó a preocuparse Mauricio Pellegrino. Los minutos pasaban y sus sociedades no conseguían cotizar en bolsa. Pero lo que no logró gestar Independiente se lo regaló en una distracción la visita. Porque en la salida se entretuvo Rivero, Jesús Méndez lo mordió como un bulldog y la pelota derivó hacia Martín Benítez que en soledad tuvo tiempo de amagarle al arquero Arias y medir el remate para desatar la locura en Avellaneda.
Con el gol Defensa se vino abajo. Ya no presionó tanto, pero no dejó de tener las más claras. A los 36 le quedó la pelota a Delgado por izquierda dentro del área, remató con destino de gol pero apareció el pie salvador de Pellerano. A los 39 se generó un tiro libre para el Halcón desde la izquierda y desde allí (cuando todos esperaban el centro incluso el Ruso Rodríguez) Delgado remató al arco y el travesaño le salvó la vida a todo Independiente. Fue injusto el resultado del primer tiempo, Defensa hizo mérito para no irse perdiendo.
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