Boca recuperó a Riquelme, tiene a Gago y viene de sumar ante Quilmes con momentos de muy buen juego. River tiene a Lanzini que ya lo vacunó en el torneo anterior, arrastra un triunfo de mucho peso específico ante Lanús y se hace fuerte con un Barovero que pide selección y está impasable. Los dos se juegan todo para no perderle pisada a los de arriba y un triunfo sería un empujón trascendental en la ilusión de conjugar el verbo de la victoria a fin del torneo.
La paridad es absoluta y ninguno arranca con ventaja la semana. Quizá el Monumental repleto de hinchas de River le de una pizca a favor al Millo pero es verdad que la única vez que sucedió algo así el batacazo lo dio Boca por penales en la Libertadores del 2004.
Por eso la previa es tan pareja y tan cerrada en los pronósticos, porque además las debilidades de uno no potencian las virtudes del rival. A River le cuesta mucho generar peligro de gol y gana con lo justo, ese defecto quizá sea un beneficio para una defensa de Boca que no encuentra buen funcionamiento. En tanto que lo mejor de River que es su arquero y sus centrales, emparejan la virtud de Boca con el manejo de Román y Gago y con los goles de Gigliotti. Así las cosas para dos equipos que no pueden darse el lujo de perder si quieren seguir estando en la pelea por el título.
River tiene resto por el tema de la Copa Sudamericana pero un mal paso lo puede dejar sin nada y no son tiempos de especulación para un equipo que está urgido de títulos. Boca en cambio pelea un sólo frente y su objetivo es la Libertadores del 2014 y para llegar a eso debe dar la vuelta en diciembre. Perder ante River no le sirve para su futuro que está tan necesitado de corona como el del Millo.
Se viene un domingo sin lugar para jueguen viendo que hace el rival. Los dos necesitan terminar el domingo con toda la alegría, el empate será un reparto de tristeza que no están en condiciones de asumir
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