Un alivio recibió Brasil a pocos meses de comenzar la Copa del Mundo. Curitiba, la sede que había recibido un ultimátum por parte de la FIFA por el atraso en sus obras, fue ratificada para poder albergar los partidos del certamen, según informó vía Twitter Jérôme Valcke, el secretario general del organismo.
Las construcciones en el estadio Arena da Baixada estaba demasiado desaceleradas en la última inspección y corría serios riesgos de convertirse en la primer sede en ser dada de baja en la historia de las Copas del Mundo.
"Curitiba será sede debido a las garantías financieras, el compromiso de todas las partes interesadas y los progresos realizados", comunicó por la red social, aunque aclaró que "será una reñida carrera contra el tiempo ".
El primer partido se jugará el 16 de junio entre Irán y Nigeria del Grupo F.
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