El papa Francisco inauguró este viernes la sede italiana de la Fundación Pontificia Scholas Occurrentes y tuvo tiempo, futbolero como es, para tener un divertido cruce con el ex futbolista Claudio Paul Cannigia.
“Gracias por el gol a Brasil”, arremetió Francisco apenas cruzó miradas con Cannigia. El “hijo del viento” visiblemente sorprendido estrechó la mano de Bergoglio entre las risas de los presentes.
Aquella hazaña del Cani significó la eliminación de la verdeamarelha del Mundial de 1990 disputado en Italia. El combinado albiceleste, dirigido por Carlos Salvador Bilardo, caería en la final frente al seleccionado alemán.
La sede italiana de la fundación nacida en Buenos Aires en 2001 con impulso del entonces cardenal Bergoglio abrió sus puertas con una cena para inmigrantes, refugiados y sin techo en la navidad del año pasado. La misma está emplazada en un edificio que es territorio “extramuros” del Vaticano, alberga una muestra en homenaje al Pontífice del fotógrafo argentino Enrique Cangas.
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