Cuando Independiente tenía paz fue inhibido por la deuda con Gonzalo Verón. Logró resolver la situación y reforzarse y se encontró con otro problema: un pedido de ¡descenso! del América de México por Cecilio Domínguez. Y ahora, le cayó un nuevo pedido de inhibición.
En este caso, es por la deuda con Pablo Hernández. El volante de 36 años se fue libre del club en julio del 2021 con un plan de pagos acordado de diez cuotas de 55 mil dólares cada una. Independiente pagó solo las primeras dos, aunque la segunda con retraso, por lo que corrieron los intereses.
Ante esa situación, llegó el pedido de inhibición que le prohibiría al Rojo seguir reforzándose (ya son nueve los refuerzos, y en las próximas horas arribará Baltasar Barcia). Por eso, la dirigencia ya giró el dinero de los intereses y prepara un pago de tres cuotas en una para ponerse al día y evitar que dicho acuerdo se caiga.
Para ello, el club pidió autorización para transferir los dólares al extranjero, ya que desde se fue de Independiente milita en O'Higgins de Chile. En cuanto llegue el ok, el Rojo transferirá y así la situación debería resolverse, para que de ese modo, Barcia pueda sumarse, y en caso de que surja algún otro posible refuerzo, también pueda ser incorporado.
En 2018, Independiente desembolsó una suma importante de dinero para contratar a Hernández, quien terminó jugando solo 45 partidos en tres años a causa de varias lesiones sufridas. Luego, como tantos futbolistas en los últimos años, se fue con el pase en su poder y con deudas que al día de hoy siguen complicando la vida institucional del club.
"A mí me arruinó la carrera, literal. En lo emocional, lo psicológico y la debacle en mi carrera. Yo venía de Estados Unidos, había estado en San Lorenzo y había conseguido cosas importantes. Después de Independiente quedé tirado en mi casa y desde ahí fueron todos problemas", dijo recientemente Verón, en diálogo con Clarín.
"Yo por las amenazas me fui del país. A veces tengo ganas de volver por mi familia, por mi mamá, por mis hermanos, pero la verdad es que me da miedo. Tuve amenazas y puteadas por Instagram, a mi señora también le mandan mensajes. Uno está reclamando lo que le corresponde. Yo veo a alguien con la camiseta de Independiente y me tengo que andar escondiendo para no recibir insultos. Vivir así no es nada lindo", agregó.