La noche cae en un Monumental, que se ilumina con las luces de un equipo que parece imparable. Otro triunfo y van 8 en lo que va del torneo. Otros 3 goles y ya van 26. Otra vez el arco invicto y se mantiene en 6 la marca de goles sufridos en el arco propio (ningún equipo le pudo hacer dos). Otra vez la fiesta para el mundo millonario punte2ro y ganador.
Las estadísticas no dirán que ayer la gente terminó con la garganta roja de tanto gritar y con las palmas maltrechas de tanto aplaudir. Casi una costumbre desde que este equipo de Gallardo le ganó 2-0 a Central, allá por la fecha segunda cuando se vio que la fórmula de la banda es la triple G; ganar, gustar y golear.
Así las cosas, estamos ante un equipo que ni el cansancio de haber jugador el jueves en Paraguay por Copa Sudamericana le para la racha de triunfos. Si bien hubo minutos de bajón y el propio Gallardo lo admitió, la virtud está en que lo puede superar y con creces, porque pasó de sufrir a deslumbrar con 40 mil hinchas gritando "oooole, oooole" por los toques y los goles de Teo.
River está derecho en todo sentido y parece ir camino al título sin nadie que lo frene, de acuerdo a lo que volvió a mostrar en una fecha donde salió a la cancha con la presión de que sus tres inmediatos perseguidores (Lanús, Independiente y Racing) habían ganado. Allí otro valor superador de este River, la presión, lejos de ponerlo en aprietos, le levanta vuelo al equipo.
El fixture que se le viene de ahora en más es un dato que van a tener que seguir de cerca Gallardo. Si sigue el equipo en la Sudamericana, algo casi seguro por el 3-1 en Paraguay, no habrá semanas de descanso. Se viene Libertad el miércoles, luego el viaje a Rafaela y a la semana siguiente avanza la Copa y el 2 de noviembre recibe a Estudiantes en el Monumental. Un dato en cuanto a lo que falta; de los que vienen atrás el rival que parece más peligroso es Racing, justo el único clásico que le queda al Millo en esta parte final.
A favor de River para entender que el viento lo peina para el lado de otra vuelta olímpica es que tiene recambio que ayudan al nivel y a mantener la idea de juego. A los nombres vamos; Guido Rodríguez, Balanta y Solari fueron los ejemplos de ayer, pero más atrás en la serie de juego también vale agregar a Pezzella, Driussi, Boyé y Gio Simeone.
River está con todo, no para de ganar y de soñar con la doble corona, porque la Sudamericana es otra apuesta de alto rango para el equipo ya que desde el 2003 que no juega una final internacional y desde el 97 que no gana un título continental. La gente lo sabe y no quiere que le saquen la chances de pensar un fin de año con todos los festejos posibles. Por eso cantan y gritan, por eso en cada partido y cada vez con más fuerza ovacionan a Gallardo. River volvió a ser River, volvió a que su estadio sea el teatro Colón del fútbol argentino, con grandes espectáculos, con emociones y con una idea de que esto no va a parar. Su hinchada lo presiente...
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