El capitán de la Selección Argentina, Lionel Messi, no solo levantó el trofeo de la Finalissima tras golear a Italia por 3-0 en Wembley, sino que también fue elegido el mejor jugador del encuentro y recibió un premio individual que ganó por sus destacadas actuaciones dentro del campo.
El rosarino brindó la asistencia del primer gol, estuvo imparable en la zona ofensiva, se mostró activo en las recuperaciones y protagonizó jugadas claras del conjunto de Scaloni. Aunque no pudo marcar su gol, convirtió en figura a Gianluigi Donnarumma y demostró un nivel superlativo.
Al finalizar el encuentro, luego de que sus compañeros lo abracen en el centro del campo y lo alcen en los festejos, Leo recibió el reconocimiento por parte de Alejandro Domínguez, el presidente de Conmebol.
En el choque en Wembley, Messi también tuvo algunos duelos personales. En una ocasión terminó en el piso después de un codazo de Bonucci que rozó la roja para el italiano, mientras que después se cruzó con Di Lorenzo por una fuerte falta que recibió en medio de un toqueteo.
La premisa de lo que sería una jornada destacada del Diez ocurrió a los 27 minutos del primer tiempo, cuando tomó la pelota en zona de gestación, aguantó de espaldas, giró ante la marca de tres rivales y desbordó hasta tocar el medio con Lautaro Martínez. El Toro la empujó en el área chica ubicado entre los centrales y Argentina festejó el 1-0 parcial.
En el complemento, Messi casi le permite a Di María convertir otro gol. Lanzó un tiro de esquina exquisito que le cayó perfecto para la volea a Fideo, pero que el guardameta de la Azzurra sacó a puro reflejo.
Después de la anotación de Angelito en el 2-0, el 30 del PSG tuvo el suyo. Recuperó en propio campo, recorrió más de 70 metros y cuando pateó de zurda Donnarumma evitó el tercero.
En tiempo cumplido, Paulo Dybala anotó el 3-0 y la Scaloneta, de la mano de Messi, levantó un nuevo trofeo. Un envión anímico importante de cara al Mundial de Qatar y un examen aprobado para seguir por el camino correcto.
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