En algunos ejemplos, el apellido es un peso y los hijos de los ídolos del fútbol se inclinan a imitar a sus padres y jugar a la pelota. Varios lo hacen profesionalmente. Giovanni Simeone, por ejemplo, es uno de los casos más emblemáticos: hijo del Cholo, grita goles en la Serie A de Italia.
El Mundial sub-20 que comienza en Corea del Sur el sábado tendrá a tres hijos de leyendas del fútbol mundial. Uno de ellos con una gran curiosidad: representará a un país diferente al de su padre.
Lilian Thuram fue campeón del Mundo en Francia '98. Era uno de los centrales de Les Bleus, e integró una defensa memorable junto a Laurent Blanc. Cuando pasó por Parma, tuvo un hijo: Marcus. Marcus es delantero, tiene 20 años y juega en el Sochaux de la segunda división de Francia. Todavía no convirtió goles oficiales. A pesar de haber nacido en Italia, representará a los franceses.
Italia también contará con un "hijo de". Federico Chiesa, heredero de Enrico, el goleador que representó al seleccionado en varias ocasiones, es volante de la Fiorentina y es la principal figura de la Azzurra para este torneo juvenil. A los 19 años, acumula 32 partidos oficiales y cuatro goles, cifras nada despreciables para un juvenil.
El caso de Jonathan Klinsmann es extraño. Jürgen, su papá, fue goleador del seleccionado alemán y hasta se consagró campeón del Mundial '90. Durante cinco años, entre el 2011 y 2016, fue el seleccionador de Estados Unidos. Allí creció Jonathan, su hijo, que tomó dos decisiones opuestas: nacionalizarse norteamericano y jugar de arquero, en lugar de ser goleador como su padre. Él defenderá el arco del combinado estadounidense.
Por último, no es hijo, pero sí es hermano: Nicolás de La Cruz, estrella junto a Rodrigo Bentancur del seleccionado uruguayo, comparten madre con Carlos Sánchez, el mediocampista que brilló en River y se desempeña en la selección charrúa. Juega en el Liverpool uruguayo y varios clubes importantes ya pusieron sus ojos en él.
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