Tres médicos alemanes, un traductor y dos gerentes deportivos del Bayer Leverkusen llegaron esta mañana a la Argentina y se fueron la clínica Rossi para ser parte de una revisión médica a Lucas Alario que ya lo pone con un pie en el avión hacia la Bundesliga. La situación generó mucha bronca porque fue sin el consentimiento del club millonario que hasta envió un escribano a la clínica donde lo estaban revisando. "Los manejos son mu desprolijos, vamos a tomar medidas", contaron desde las oficinas del Monumental. De todos modo saben que la operación es imposible de parar, con todo esta movida, ya no hay vuelta atrás, ni siquiera para el jugador que ya tiene la cabeza en Alemania.
Lo cierto es que tras muchas idas y vueltas, el delantero que llegó al Millo en junio de 2015 y que en poco tiempo anotó 41 goles en 82 partidos, aceptará dejar River por la cláusula de salida, algo que no aceptó cuando apareció la oferta del fútbol chino. Alario ahora se quiere ir y si el Bayer paga los 18 millones de euros netos, ante Temperley el delantero habría jugado el último partido de esta etapa de su carrera.
De concretarse el pase, la utilidad de River con el jugador habrá sido de casi el 550%, ya que en su momento lo abonó 2,3 millones de dólares en dos pagos y ahora recibiría 10,8 millones en euros libre de impuestos.
Pero le quedará el hueco de no poder reemplazar al jugador, dado que el libro de pases en la Argentina ya está cerrado, mientras que en Europa hay tiempo hasta el viernes. El tiempo es una situación que podría complicar las cosas porque Colón -que está en concurso de acreedores- y la jueza deben autorizar el pase.
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