Con un pasado campeón de la Copa Libertadores con Boca Juniors, el defensor llegó a River de la mano de Ángel Cappa, uno de los entrenadores más discutidos por el hincha. Los peligrosos números del promedio hacían que sea un desafío enorme para el central. Sin embargo, aceptó y llegó tras un paso por Banfield. "El Faraón", como ahora lo apodan en la San Martín Alta, ya había tenido experiencias en situaciones complicadas.
Debutó en Primera División con Los Andes. Con sólo 19 años saltó a la cancha para pelear el descenso a Primera B Metropolitana en el Milrayitas. Juan Carlos Díaz fue el entrenador que lo puso en primera: "La esencia del juego es la misma. Rápido, con una condición de tiempista. Creció muchísimo. Ahora es un jugador integral", recuerda en diálogo con DIARIO POPULAR.
La línea de tiempo del defensor en River dirá que fue el responsable de hacer que Juan José López deje de ser interino y se transforme en el entrenador oficial del primer equipo. Superclásico en 2010. Centro desde la derecha, se elevó y metió frentazo cruzado. Atilio Costa Febre le reclamó: "Maidana entendé que es un superclásico. Olvidate de tu pasado. River te da de comer ahora. Gritalo, carajo". Con su cabezazo a Boca en ese partido le abrió la puerta al entrenador que estaba en duda. El ímpetu de los hinchas tras el resultado llevó a que Daniel Passarella se decidiera y, finalmente, fue Jota Jota el entrenador que llevó al Millonario al Nacional B.
A pesar de que "en River es más difícil irse al descenso que salir campeón", el defensor vivió esa etapa negra. Llegó para mantener en la categoría y no lo logró. La tristeza de esos momentos quedará siempre grabada en él. A pesar de no haber conseguido el objetivo, Maidana había jugado un buen torneo y por eso en el receso le cayeron distintas ofertas de México. Pero él decidió quedarse. Incluso, expresaba su deseo de revancha: "Yo estoy pensando en el equipo. Estoy a disposición del cuerpo técnico. Mi intención es quedarme y ascender con River".
Pasó Guillermo Brown de Puerto Madryn, los partidos con Deportivo Merlo y Patronato. Hasta que, en la última fecha, llegó Almirante Brown en el estadio Monumental. El calvario para la institución de Núñez terminó un 23 de junio de 2012. Esa tarde, David Trezeguet marcó los dos goles para señalar el retorno a Primera División. La redención estaba lista. El día que la pesadilla terminó se transformó en un tatuaje que el defensor lleva en su brazo izquierdo. La lucha y la revancha.
Una lesión lo alejó de las canchas por seis meses después de conseguir el tan ansiado ascenso. Volvió y se ganó la titularidad. Pasó Ramón Díaz, el primer título tras la vuelta y llegó Marcelo Gallardo. Germán Pezzella era el joven defensor que estaba en la mente del Muñeco para ser titular, pero Maidana sostuvo su lugar. Se hizo fuerte en el fondo y se convirtió en uno de los baluartes del equipo.
Los tres partidos más importantes de la Copa Sudamericana 2014 los vio fuera de las canchas. River iba a ganar una copa Internacional después de 18 años y Maidana, quien se había quedado a lucharla en el momento más oscuro, no podía ser parte de los últimos tres partidos por una lesión. Sin embargo, otra vez, la palabra revancha entró en su vocabulario. El central jugó todos los minutos en esta Copa Libertadores 2015. Catorce partidos presentes. Desde el inicio ante San José de Oruro hasta el éxtasis en el Monumental. En el medio pasó el gol a Cruzeiro y el "déjamelo a mí", por el francés Gignac en México.
Junto a Nicolás Bertolo, son los únicos jugadores en ganar la Libertadores con los dos equipos más grandes de Argentina. Llegó a River como "sapo de otro pozo" y se hizo carne con el sufrimiento riverplatense en los últimos cuatro años. En silencio. Sin frases estridentes, ya alcanzó la identificación con el hincha que ni recuerda el paso por el club rival y ahora lo hizo propio.
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