En Argentina Diego Maradona obtuvo solamente un campeonato. Fue el Metropolitano de 1981 con Boca. Pero el joven de rulos tuvo ante Rosario Central un momento que pudo haber cambiado su biografía y haber dejado un capítulo pésimo. "Fue el peor día de mi vida", decía. Había errado un penal decisivo, que casi le cuesta el torneo al Xeneize.
Silvio Marzolini ni bien pisó La Bombonera pidió que rompieran la caja fuerte con los ahorros para traer refuerzos de categoría y pelear el certamen. Miguel Ángel Brindisi, que había deslumbrado al fútbol argentino con Huracán en 1973, llegaba junto al Diego, que la rompía en Argentinos Juniors.
El arranque fue arrasador: 10 partidos jugados con 9 ganados, incluída la victoria 3 a 0 ante River, y tan sólo un empate. Un equipo que se tornaba imposible de abatir, pero, a su vez, ese torneo tenía conjunto muy bien armado y fuerte como el Ferro de Carlos Timoteo Griguol, que siguió a Boca durante todo el certamen.
En la fecha 33 el Xeneize llegaba como líder con 50 puntos. En la fecha anterior había vencido por la mínima a su inmediato perseguidor y debía viajar a Rosario. Tenía la posibilidad de campeonar en esa misma jornada si ganaba. Pero no pudo ser.
Jorge "Chiquilín" García le rompió el arco con una pelota bien ubicada a Hugo Gatti. El visitante no podía a pesar de insistir. A poco del final, Maradona tenía la chance en sus pies y desde los doce pasos. Pero el destino se interpuso. Tiro elevado y travesaño.
"Estoy mal, mal. Todavía no lo puedo creer. No sé cómo pude elevarla tanto", decía Maradona en un rincón del vestuario ante la pregunta del periodista de DIARIO POPULAR.
"Fue el día más amargo y más triste de mi vida. Si Boca no pudo dar la vuelta en la cancha de Central fue por culpa mía", expresaba muy acongojado.
A la última fecha llegaban con 50 puntos y Ferro con 49. En La Bombonera, se medía ante Racing. El empate nomás 1 a 1 despertó el grito en todos los hinchas, debido a que los de Griguol golearon a Platense en la cancha de Atlanta.
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