Ese no fue el único canto que se escuchó en el Cilindro, ya que luego entonaron: "Que lo vengan a ver, ese no es un arquero, es una p... de cabaret". Y para cerrar la lista de reproducción, agregaron: "El que no salta es un buchón".
Haciendo oídos sordos, el arquero se la 'bancó' como un caballero. No respondió a los insultos ni a las cargadas y no tuvo gestos para con los simpatizantes locales, pese a que éstos comenzaron a 'gastarlo' desde que saltó al campo de juego a efectuar la entrada en calor.
Fueron días agitados para el arquero desde que regresó de Bucarest, donde estuvo formando parte del seleccionado argentino. Cuando salió a la luz el incidente con Ledesma, el mismo que puso en duda su presencia, los ojos del mundo futbolero se posaron en el uno, que terminó respondiendo a la perfección.
Aunque tampoco tuvo mucho trabajo, terminó siendo determinante en la victoria evitando, con una excelente estirada, un cabezazo de Matías Cahais en el complemento que llevaba destino de gol. Obviamente que no tuvo responsabilidad en el penal convertido por Sebastián Saja.
Su mayor desahogo se dio en los goles, sobre todo en el segundo. Eufórico, Orion lo festejó de manera enérgica, disimulando o dejando de lado cualquier malestar que podía estar cargando sobre sus hombros.
Orión no habló luego de la victoria, respetando el comunicado que leyó hace unos días Riquelme, y su performance dentro de la cancha terminó siendo su respuesta. Si hay bronca, que no se note.
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