Independiente baraja para dar de nuevo, pero todavía no se anima a cortar. Una reunión de dos horas con Mauricio Pellegrino puso al entrenador recientemente cesanteado de Estudiantes en el centro de la mesa de discusiones. Y aunque hay parte de la dirigencia convencida con los argumentos presentados por el entrenador, las dudas no son pocas.
Para explicarlo rápidamente basta con hacer una pregunta: ¿cuál fue la principal contra que tuvo Jorge Almirón ni bien desembarcó en el club? Respuesta: el escaso feeling que tuvo con la gente como consecuencia de su corta trayectoria como DT y su pasado ajeno a la historia del club. Idénticas características que acompañan a Pellegrino.
Además hay que agregar un dato: Estudiantes, después de despedir a Pellegrino, contrató a Gabriel Milito, el dilecto de los hinchas rojos cuando se fue De Felippe y llegó Almirón. Un enroque que no favorece la presión atmosférica de la sucesión, un elemento que no será menor para el clima de trabajo de quien se haga cargo del equipo.
Con Matías Almeyda, la alternativa, pasa algo parecido. A su favor está su rodaje al frente de River y Banfield, con sendos ascensos incluidos. Pero en cada caso, el crédito sólo se sostendrá desde los resultados: una serie de empates poco convincentes reabriría una herida fresca que, se sabe, tardará en cicatrizar.
Por su parte, Pedro Troglio, otro de los apuntados por la dirigencia de Independiente, hizo declaraciones en las que mencionó ofertas que le llegaron para dirigir en el exterior.
Las próximas horas serán vitales. Incluso, hay quienes aseguran que el anuncio de la contratación de Pellegrino no está sujeto a la conformidad de la mayoría de los dirigentes, sino que es cuestión de que se solucionen una serie de trámites relacionados con su salida de Estudiantes.
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