El francés, suplente como el pasado sábado, apareció al final del encuentro para rescatar a un equipo gris, sin muchas ideas pero que salió con vida de Lisboa después de firmar un encuentro extraño en el que el resultado fue lo único positivo para los hombres de Zinedine Zidane.
Sin la inspiración madridista y con el orden portugués, los primeros 45 minutos se resumieron con un único disparo entre los tres palos del Real Madrid que acabó en gol. Lo marcó Raphael Varane, después de una falta sacada por Modric que remató mal Cristiano para dejar el balón en los pies del francés. Entonces, solo delante de Rui Patricio, abrió con comodidad el marcador.
En el segundo tiempo, Fabio Coentrao, con los brazos en alto mientras estaba dentro del área, recibió un pelotazo que no admitía dudas: pena máxima que marcó Adrien Silva.
Con diez minutos por delante, el equipo de Zidane intentó arreglar un desaguisado que le dejaba sin opciones de ser primero grupo. Con la victoria del Dortmund, los blancos estaban clasificados pero no podían ser primeros. Y, cuando todo parecía destinado a un último partido sin historia ante los alemanes en el Bernabéu, apareció Benzema.
El francés, a falta de tres minutos, hizo el 1-2 en el segundo disparo a portería del Real Madrid en todo el partido. Efectividad cien por cien. El cuadro madridista se clasificó para octavos pero ofreció una mala imagen que desterró el éxito del Calderón. El equipo de Zidane parece bipolar.
La tabla de posiciones
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