La noticia sobre la vuelta de Juan Román Riquelme a Boca le trajo tranquilidad a Carlos Bianchi, aunque no así al plantel, que ya vislumbra una convivencia difícil cuando el 10 se instale otra vez como "capo" del vestuario.
Del otro, los amigos de Román, todos surgidos de las Inferiores: Clemente Rodríguez, Pablo Ledesma, Cristian Erbes, Lucas Viatri, Juan Sánchez Miño y Leandro Paredes.
Según trascendidos, Orion mantuvo un cruce verbal con Ledesma y Sánchez Miño. El arquero, que podría perder la capitanía heredada en ausencia del mediocampista, está molesto por sus declaraciones durante el verano, en las que no sólo criticó el funcionamiento del equipo sino que también el rol de los jugadores de mayor experiencia.
Al promediar los partidos de pretemporada, Riquelme aseguró que Boca no jugaba "a nada" y exculpó al juvenil Paredes, que lo reemplazó como enganche, en desmedro de los jugadores más grande.
"Este Boca no tiene un referente, lo van a tener que inventar", disparó Román como mensaje de desprecio hacia los nuevos líderes del plantel. Y algunos, como a Santiago Silva, los criticó con nombre y apellido.
Orion, afirman voceros del plantel, le pedirá explicaciones al crack de carácter díscolo, lo que supone nuevos chispazos en un vestuario sin armonía.
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